Hambre y fe

Mons. Francesc Pardo i Artigas     Este año, la campaña contra el hambre en el mundo coincide con la celebración del Año de la Fe. Por ello el título, “hambre y fe”. 

A lo largo del tiempo he vivido muchas campañas contra el hambre, he presentado proyectos a las parroquias y arciprestazgos y he participado en actividades con el fin de recaudar los fondos necesarios para asumir el coste de los proyectos adjudicados. 

Recuerdo bien una ocasión que, en el curso de una reflexión sobre las causas del hambre en el mundo, una mujer madura, marcada por situaciones difíciles y muy religiosa, respondió al conferenciante: ¡Hay hambre porque no hay fe! Quedé sorprendido  ante esta afirmación. En aquel momento pensé que la mujer se equivocaba, que su talante piadoso la traicionaba. La mayoría de los presentes pensábamos en estructuras económicas, políticas, comerciales… señaladas durante años como culpables del hambre en el mundo. Tal fue la respuesta del conferenciante ante la afirmación de aquella mujer. 

Tras el acto, la misma mujer –voluntaria de Manos Unidas-, con toda sencillez me dijo: “Mire, ya sé que esto que digo nadie se lo cree, pero si estuviésemos convencidos que cada persona del mundo es un hermano nuestro porque tenemos un Dios Padre; si hiciésemos caso de Jesús, que llama felices a quienes ofrecen comida, vestido, acogida, agua, atención a los enfermos; si estuviésemos dispuestos “a vender lo que tenemos y darlo a los pobres”; si estuviésemos convencidos que donde debemos invertir  es en el tesoro del cielo; y, al mismo tiempo, tuviésemos confianza en que Dios vela a fin de que los pájaros tengan lo necesario y que con la fe podemos mover montañas… el hambre empezaría a desaparecer y sería vencido”. 

Así de simple y sencillo, pensareis vosotros, tal como pensé yo mismo en aquel momento, pero me doy cuenta que aquella voluntaria de Manos Unidas tenía toda la razón. El problema del hambre es complicado, porque seguro que exige un cambio importante en la organización política y económica a escala mundial. Pero, ciertamente, dicho cambio será muy difícil si no modificamos los criterios de relación y convivencia entre los humanos. Y, en este punto si que es fundamental la fe, la confianza en Jesucristo, en la forma de vida que propone, en el estilo de relación con el prójimo, en la voluntad de Dios hacia nuestro mundo, su Reino. 

Precisamente el lema de la presente campaña de Manos Unidas es: “No hay justicia, sin igualdad”. ¿Dónde se fundamenta la igualdad? Pues pienso que en la dignidad que tiene toda persona humana, y los creyentes somos conscientes que la dignidad tiene sus raíces en nuestra condición de hijos e hijas de Dios. 

Podemos pensar en continentes, pueblos, colectivos, personas… La campaña de este año pone un énfasis especial en la necesaria igualdad de las mujeres, que con frecuencia soportan el peso básico del desarrollo de las familias, en su lucha contra el hambre, porque son protagonistas fundamentales para el desarrollo de pueblos y países. 

 El próximo domingo, en todas las parroquias y centros de culto, rezaremos  para que el Señor nos ayude a tener más fe en la posibilidad de vencer el hambre, le pediremos fuerza para luchar a favor de una vida digna para todos; y compartiendo el pan eucarístico –el Cuerpo de Cristo- partido y repartido, sentiremos la necesidad de compartir nuestros bienes, siendo muy generosos con la colecta que destinada  a financiar unos proyectos muy concretos que la organización de Manos Unidas ha confiado a nuestra Iglesia Diocesana. 

Seguro que podemos pensar que estamos viviendo una crisis, y es cierto. Pero podemos estar seguros que la crisis en la que viven los destinatarios de los proyectos es mucho peor que la nuestra. 

La generosidad siempre tiene recompensa. 

¡Gracias por vuestra generosidad en nombre de quienes no pueden dároslas! 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 371 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.