Seguir a Jesús más de cerca

Mons. Joan Piris    El Evangelio nos presenta el encuentro con Jesús como una experiencia de amor, como una especie de flechazo. Jesús primero conquista el corazón: llama a los pescadores que están arreglando las redes, a la samaritana que saca agua del pozo, al recaudador de impuestos, al rico curioso que se encarama a un árbol… Y estos y tantos otros siguen a Jesús porque sienten una atracción irresistible hacia Él y, al igual que Él, buscan a Dios y sirven al prójimo. Eso sí, no pueden prescindir de una relación vital con Él.

El programa prioritario y fundamental para un cristiano será siempre este seguimiento de Jesús encarnando sus sentimientos y actitudes en cada situación. Y este estilo debe ser más evidente para los miembros de la Vida Consagrada, a los que se les pide seguir a Jesús “más de cerca”, reproduciendo su entrega al Padre Dios y a los hermanos. Esto supone la gracia de experiencias intensas y continuadas de relación personal con Jesús, alimentadas permanentemente con un verdadero contacto con la Palabra de vida (Jn 6, 68). No hay mejor fuente para beber.

Es en estas coordenadas donde se puede vivir apasionadamente y en función de lo que Jesús llama “el Reino de Dios”, orando y trabajando para su venida. La Iglesia, y en ella la Vida Consagrada, no tiene otra meta que el Reino. No vivimos para nosotros mismos. La vida de las comunidades cristianas no puede girar sólo en torno a la preocupación por su mejor funcionamiento, ni siquiera por el testimonio a dar. Su verdadera finalidad es el crecimiento del Reino de Dios, cuyo sentido hay que descubrir cada vez mejor para confrontar la vida con él.

Por ello, la vida de las comunidades de vida consagrada y todo aquello que realizan habrá que vivirlo en función del Reino, queriendo servir mejor a su crecimiento, conscientes de que el Reino no es algo “prefabricado” sino algo totalmente nuevo que Dios realiza en el mundo y sólo Él puede llevarlo a plenitud. Es la razón por la cual rogamos con toda la comunidad eclesial diciendo: “Venga a nosotros tu Reino”.

Es así como los miembros de las comunidades de vida consagrada seguirán a Jesús “más de cerca”: Él habla del Reino, vive para el Reino, le consagra toda su existencia, anteponiéndolo a cualquier otra cosa. Siguiendo este ejemplo, los consagrados y consagradas, rodeados de grupos humanos y circunstancias plurales, habrán de salvaguardar la libertad evangélica. Libres para el Reino, libres para estar verdaderamente al servicio de la persona, favoreciendo todo aquello que pueda mejorar las condiciones de vida, sin mesianismos y poniéndose, como Jesús, al servicio de los pobres.

Doy gracias a Dios por los consagrados y consagradas que caminan en nuestra Iglesia diocesana, compartiendo condiciones de vida, luchas, penas y alegrías de los hermanos y, con debilidades propias de todo lo humano, hacen presente el Evangelio del Reino.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.