Día de la Vida Consagrada

Mons. Atilano Rodríguez     El día 2 de febrero la Iglesia católica celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén. Acompañado por sus padres, Jesús es presentado en el templo y allí es reconocido y proclamado por el anciano Simeón y por la profetisa Ana, representantes del pueblo de Israel, como gloria de su pueblo, luz de las naciones y salvación definitiva para todos los pueblos de la tierra.

El beato Juan Pablo II asoció a esta fiesta de la Presentación del Señor la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Al tomar esta decisión,  el Papa quería invitar a toda la Iglesia a dar gracias al Señor por el testimonio extraordinario de amor y de fidelidad a Dios de aquellos hombres y mujeres que, asumiendo el Evangelio en toda su radicalidad, dedican su vida a la oración, a la formación integral de niños y jóvenes, al acompañamiento de los encarcelados, de los pobres, de los emigrantes y de otros grupos de personas marginadas por la sociedad. 

En este año de la fe, se nos invita a todos los cristianos a contemplar la vida y la obra de los consagrados, como “signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo”.  Seducidos por Jesucristo, miles de hombres y mujeres le entregan cada día sus personas    con inmensa alegría y viven el seguimiento del Maestro en pobreza, castidad y obediencia, como signos concretos de su presencia en el mundo y de su venida definitiva al fin de los tiempos. 

Para nuestra diócesis es un regalo del Señor el poder contar con el testimonio evangelizador de estos hermanos y hermanas que, con su silencio o con sus palabras, nos presentan  a Dios como plenitud de sentido para la existencia.  Ellos, sin buscar nada a cambio, nos acompañan constantemente con su testimonio profético y con su  oración, ofreciéndonos en todo momento razones fundadas para creer, esperar y amar. 

En el cumplimiento de su misión, los consagrados tienen que pasar en ocasiones por duras pruebas y por dificultades nunca previstas con anterioridad. A pesar de todo, con la confianza puesta en el amor de Dios y en la actuación de la gracia divina, están siempre disponibles para llevar la Buena Noticia de la salvación  hasta los confines de la tierra, aunque para ello tengan que arriesgar la propia vida. 

Este testimonio de los consagrados y consagradas debe ser una llamada y una invitación para todos los cristianos a renovar la confianza en el infinito amor de Dios, a descubrir su presencia salvadora en el camino de la vida, a asumir con alegría la vocación misionera y a no dejar de contemplar a Jesucristo como el Camino, la Verdad y la Vida para avanzar con seguridad al encuentro con el Padre y los hermanos. 

Al tiempo que damos gracias a Dios por el testimonio de fe y por la generosa colaboración de los religiosos en la acción evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana, le pedimos también que les conceda los dones del Espíritu Santo a fin de que, en medio de las pruebas de la vida, permanezcan siempre firmes en la fe, alegres en la esperanza y fieles al encargo recibido de su Señor.

Feliz día del Señor y un afectuoso saludo. 

+Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.