Los religiosos, testigos de fe

Mons. Lluís Martínez Sistach     Desde el inicio de la Iglesia ha habido cristianos que se han consagrado totalmente a Dios. Esta manera de vivir la vida cristiana existirá siempre en la Iglesia porque la promueve el Espíritu Santo en el corazón de los hombres y las mujeres. Es una vida de seguimiento radical de Jesús con la profesión de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.

Aquellos a quienes conocemos con el nombre genérico de religiosos y religiosas son personas que, dóciles a la llamada de Dios, han escogido este camino de especial seguimiento de Jesucristo para entregarse a Él con un corazón no dividido. Como los apóstoles, también ellos lo han dejado todo para estar con Cristo y para ponerse, como Él, al servicio de Dios y de los hermanos.

Quien más quien menos, todos conocemos a algunos religiosos y religiosas porque se dedican a la enseñanza, a la atención a las personas mayores, al cuidado de los enfermos, a la asistencia a los pobres y marginados, especialmente en estos momentos de grave crisis económica, con tantas víctimas… No obstante, sigue siendo válida esta pregunta: ¿Cómo valoramos la vida religiosa entregada plenamente a Dios y al servicio de los hermanos? El sentido y el contenido de la vida consagrada a Dios sólo se pueden entender con una profunda visión de fe que se alimenta y se mantiene con la oración.

La Iglesia dedica cada año una jornada a la vida consagrada, el próximo 2 de febrero, que coincide con la fiesta de la Presentación del Señor en el templo. El lema de la jornada de este año es: “La vida consagrada en el Año de la Fe”. Los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia son una entrega total a Dios, como lo fue la vida de Jesucristo. Por esto, los religiosos y las religiosas son verdaderamente un signo viviente de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Benedicto XVI, en la carta apostólica sobre el Año de la Fe que estamos celebrando, escribe unas palabras que son válidas para todos los cristianos, pero de una manera especial para los religiosos y las religiosas: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de aquellos que, iluminados en la mente y en el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, aquella que no tiene fin”.

Los religiosos y las religiosas son unos testigos cualificados de la fe, porque han consagrado su vida a Cristo dejándolo todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, que son signos concretos de la espera del Señor. Una espera que es muy activa en estas personas, tanto en la alabanza y en la plegaria de intercesión por el mundo, como promoviendo acciones en favor de la justicia para realizar hoy la palabra del Señor que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos.

Por esto, deseo expresar lo mismo que dijo el reciente Sínodo de los Obispos en su mensaje final: “Que llegue a estos hermanos y hermanas nuestros la gratitud por su fidelidad a la llamada del Señor y por la contribución que han hecho y hacen a la misión de la Iglesia”.

 + Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil.Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas.CARGOS PASTORALESFue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año.Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007.En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.