Jornada de la Infancia Misionera 2013

Mons. Eusebio Hernández     Queridos hermanos y amigos:

En este domingo 27 de enero celebramos la Jornada de la Infancia Misionera que quiere suscitar en los niños el deseo de compartir su fe con otros niños que están en países lejanos y se les invita a hacerlo mediante la oración y la ayuda económica.

Así desde pequeños podrán entender que el cristiano siempre es misionero y que serlo es además un motivo de alegría; la alegría de ser “misioneros” de Jesús. Por otra parte de esta forma los niños aprenden a colaborar con otros niños y consiguen ayudar a aquellos que más lo necesiten en cualquier parte del mundo.

Todos los que tenemos responsabilidad en la formación de los más pequeños, debemos preocuparnos para que el sentido misionero esté presente en ellos. La familia, los sacerdotes, los catequistas y profesores de religión, deben tener entre sus objetivos formativos que los niños descubran que también ellos son misioneros y que también están llamados a compartir con aquellos que más lo necesitan.

Los materiales que nos ofrece la Delegación de Misiones para celebrar esta Jornada son, sin duda, una gran ayuda para fomentar el sentido misionero de nuestros niños. Las catequesis para el día, los dibujos que les ayudan a pensar y las huchas que desde antes de Navidad han tenido en sus casas hasta la Misa de este domingo.

Quisiera detenerme en algunos puntos de lo que los niños pueden descubrir en una catequesis misionera y especialmente en este día.

Cuando los cristianos descubrimos que Dios es nuestro Padre podemos llamar hermanos a todos los que Dios llama hijos. Esto ayuda a valorar a todos los demás y especialmente les ayudará a conseguir una especial sensibilidad por los niños de los países pobres. Así se enseña a los niños a superar su natural tendencia egocéntrica, aumentada en muchos de nuestros ambientes por la educación permisiva de la familia. A su vez, este valor cristiano es una de las aspiraciones más nobles de los hombres y hoy más generalizada; el deseo de una fraternidad universal, que aparece en la actualidad como una exigencia para que nuestro mundo intercomunicado pueda realizar sus posibilidades.

Para ello los niños deben conocer a Jesús, Él debe ser su mejor amigo, descubrirlo como el que está siempre a nuestro lado y que se interesa por nosotros. Para que este encuentro sea verdadero se debe educar al niño en la oración, en la acción de gracias por todos los dones y cosas buenas que Él nos da. Nuestras parroquias y comunidades deben ser un lugar de oración también para los niños, que en la catequesis no sólo aprendan oraciones, por supuesto necesarias, sino también lo que es la oración personal que la sencillez de los niños seguramente sabe vivir mejor que nosotros los mayores.

Estos valores espirituales sembrados en el corazón de los niños no los alejará nunca de la sociedad y de sus problemas. Sembrar estos valores espirituales en ellos producirá frutos de nueva humanidad y de una sociedad mejor.

Valores humanos como el servicio, el saber compartir, descubrir que la persona humana es siempre lo más importante y lo que más vale; crecerán sólo si los sembramos con esperanza e ilusión en ellos.

Que también nosotros los mayores sepamos vivir esta Jornada de la Infancia Misionera junto a los más pequeños y que en este Año de la Fe nuestro sentido misionero crezca y sepamos dar testimonio también en nuestros ambientes de lo que es nuestra fe.

Con todo afecto, os bendigo.
+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 214 Artículos
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.