Día de la Infancia Misionera

Mons. Juan José Omella     El obispo francés Carlos Augusto Forbin-Janson, en el siglo XIX, llevaba muy dentro de su corazón la invitación de Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a todos los hombres” . Urgido por la necesidad de evangelizar el continente Asiático, propuso a los niños y jóvenes un reto apasionante: “Podéis ayudarme a salvar a los niños de China. Vosotros y yo, siendo niños como ellos, podemos lograr este objetivo”. “¿Cómo podemos hacerlo?”, le preguntaron. “Rezando un avemaría cada noche y ofreciendo por ellos una limosna”. Así de sencillo. De este modo, con el lema “Los niños ayudan a los niños”, comenzó la singladura de lo que, en sus primeros tiempos, se llamaría la Santa Infancia. Más tarde, el Papa Pío XI la asumiría como Obra Pontificia (3 de mayo de 1922). De esta forma tan fácil, los niños se convierten en “pequeños misioneros”, como le gustaba decir al beato Juan Pablo II. Ellos son los protagonistas, no por concesión de los mayores, sino por ellos mismos.

Y este año 2013 el lema de la Infancia Misionera es el siguiente: “Con los niños de Europa acogemos a todos como Jesús”. Sí, muchos niños en el mundo entero, incluso en España, no están bautizados y no han oído hablar de Jesús, el Hijo de Dios, el amigo de todos los niños, de todos los hombres y mujeres que poblamos el mundo. Ellos tienen también derecho a conocer a Jesús y su Mensaje. Jesucristo quiere vivir la aventura de amor con todos ellos. ¡Qué hermoso es escuchar en el Evangelio lo que decía Jesús: “Dejad que los niños se acerquen a mi, porque de ellos es el reino de los cielos” .

Me parece hermoso e impresionante que los niños se sientan misioneros, es decir que se comprometan a dar testimonio de su fe a otros niños y a rezar cada día para que otros conozcan a Jesús. Queridos niños de La Rioja: hagamos una gran cadena de oración por los niños de nuestra Región, de España y del mundo que no conocen a Jesús. Oremos por ellos, ofrezcamos algún sacrificio por ellos. Jesús dice en el Evangelio: “Lo que pidáis al Padre en mi nombre yo os lo concederé” .

Y permitidme una pregunta: ¿Hablas tú de Jesús a tus amigos y compañeros o te da reparo hacerlo? Los misioneros no tienen miedo de hacerlo. No imponen creer en Jesús, pero sí que tratan de darlo a conocer sin ningún rubor, incluso aunque eso pudiese llevarles a la cárcel o al martirio.

Tú, querido niño o joven que lees este escrito, no puedes guardar para ti el precioso regalo de ser amigo de Jesús. Otros deben conocer ese regalo y debes ser portador para ellos de tal tesoro a través de tus palabras, pero sobre todo de tus buenas obras. Así lo hizo un muchacho romano llamado Tarsicio, ¿conocéis su vida? Un día se ofreció a llevar la Eucaristía a los presos y enfermos. Podían haberlo hecho otros monaguillos, pero él se adelantó con generosidad: había recibido un don y quería compartirlo. Unos soldados le detuvieron cuando llevaba la comunión a los cristianos enfermos y a los que estaban en la cárcel. Portaba el tesoro del Cuerpo de Cristo bien pegado a su corazón, iba por la calles de Roma con mucho recogimiento, pero con gran alegría, porque transportaba a Cristo en una cajita escondida en sus pequeñas manos. No le importó que le mataran con tal de guardar ese tesoro y no permitir que cayera en manos de gente extraña. Tarsicio fue valiente y murió mártir. 

¿No te gustaría llevar a otros niños el tesoro de Cristo? ¿No te gustaría ser misioneros para hablar de Jesús, de sus enseñanzas y de su amor?
La Rioja ha sido tierra de grandes misioneros, entre ellos un santo: Jerónimo Hermosilla. ¿Por qué no puedes serlo también tú?

Que santa María, Madre de Dios y madre nuestra, que no retuvo para sí a Cristo, su Hijo, nos enseñe a entregarlo, a llevarlo a los hombres de nuestro mundo, a hablar de Él a los niños de La Rioja y del mundo entero, con el mismo fervor y entusiasmo con que lo hicieron y lo hacen los apóstoles, los misioneros, las catequistas de todo el mundo. Que ella nos proteja a todos. 

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.