Elogio de la vida consagrada

Mons. Àngel Saiz Meneses    Recuerdo que en las tesis y en las discusiones de la filosofía escolástica existe un momento inicial que se suele denominar “explicación de los términos”. Se trata, nada más y nada menos, que de exponer el sentido y el alcance que se da a los conceptos usados en la exposición y la defensa de una tesis o posición determinada. Por cierto, ¡cuántos malentendidos se podrían evitar cada día en la vida ordinaria si tuviéramos la disciplina de explicar, previamente, los conceptos utilizados!

Explico, pues, que por “vida consagrada” entiendo ahora los miembros de las órdenes y congregaciones e institutos religiosos, y de nuevas realidades eclesiales,  los hombres y mujeres que han consagrado su vida al Señor siguiendo los consejos de pobreza, castidad y obediencia, haciendo de su compromiso un gran servicio ala Iglesiay al mundo.

Dentro de la semana que hoy comenzamos –no olvidemos que el domingo es “el primer día de la semana”-, el próximo 2 de febrero, celebramos la fiesta dela Presentacióndel Señor al templo. María y José cumplen en Jesús lo que prescribía la ley de Moisés sobre la presentación y ofrenda de los hijos primogénitos a Dios. Jesucristo se ofrece al Padre y en el cumplimiento del designio de éste lleva a cabo la redención del mundo. 

En sintonía con el sentido de ese día, son muchos los religiosos y religiosas que renuevan su consagración a Dios, porque la fiesta de la Presentacióndel Señor –la popular fiesta de la Candelaria- y la vida religiosa tienen una profunda sintonía. Cristo, unido por el amor al Padre y al Espíritu Santo, se ofrece para cumplir la voluntad divina y salvar a la humanidad. A semejanza de Cristo y unidos a él, los religiosas hacen ofrenda a Dios de toda su persona. Como recuerda el Concilio Vaticano II, “por los tres consejos evangélicos, el religioso se entrega totalmente al servicio de Dios amándole por encima de todo, y para poder recoger frutos más abundantes de la gracia bautismal” (cf. LG 44).

Para la Jornada de este año, en sintonía con la proclamación de un tiempo especialmente dedicado a la virtud teologal de la fe, se ha escogido este lema: “La vida consagrada en el Año de la Fe”. Se trata de presentar la vida de esas personas especialmente entregadas a Dios como un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Todo bautizado está llamado a serlo, pero los religiosos y religiosas lo son de una manera especial. Y se les puede aplicar muy bien lo que dice el Papa a propósito del Año de la Fe: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de quienes, iluminados en la mente y en el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, aquella que no tiene fin” (Porta fidei, 15).  

También en nuestra diócesis deseo acoger el día 2 de febrero a muchos religiosos y religiosas de nuestra Iglesia particular de Terrassa. Deseo expresarles mi gratitud y mi afecto. Y decirles, ante toda la diócesis, lo que el reciente Sínodo les ha dicho en el Mensaje final al Pueblo de Dios. “Que llegue a estos hermanos y hermanas nuestros la gratitud por su fidelidad a la llamada del Señor y por la contribución que han hecho y hacen a la misión de la Iglesia”.

 + Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.