Jornada y colecta de Infancia Misionera

Mons. Manuel Ureña      Como cada año, en el cuarto domingo de enero celebramos la Jornada de Infancia Misionera.

De sobra conocemos el origen de esta jornada. A mediados del siglo XIX, el obispo francés Carlos-Augusto Forbin-Janson se sentía profundamente conmovido ante las noticias procedentes de los misioneros que trabajaban en Extremo Oriente. La situación dramática de la población y, especialmente, de los niños movió al Prelado a tomar partido para ayudar a los misioneros que gastaban su vida en favor de los pobres, entre los cuales los niños tenían siempre prioridad por ser los más vulnerables. En efecto, la certeza de que miles de niños morían sin bautizar y la situación de tantos otros que se encontraban hambrientos, enfermos y abandonados le llevaron a poner en marcha un movimiento de solidaridad. Para ello, no acudió a los poderosos, sino a los niños que había en su diócesis. Les hizo conocedores de la situación y les ofreció la posibilidad de acompañarle para ayudar a otros niños. Se abría así un nuevo cauce de solidaridad entre los niños de la Tierra conocido por el lema: “Los niños ayudan a los niños”. Fue en el año 1843. Muy importante en el nacimiento de Infancia Misionera fue Paulina Jaricot, que, unos años antes, había fundado una obra para ayudar a los misioneros y que alentó al obispo de Nancy, S.E. Mons. Forbin-Janson, a crear una obra singular de la que ella quiso ser el primer miembro.

Siete décadas después, concretamente el 3 de mayo de 1922, el papa Pío XI proclamó y asumió como propia esta iniciativa. Con ello, lo que en un principio el Espíritu Santo había suscitado en el corazón de un obispo, pasó a ser de forma definitiva compromiso de toda la Iglesia. Finalmente, el 4 de diciembre de 1950, el papa Pío XII instituyó la Jornada Mundial de Infancia Misionera. Y, este año de 2013, cuando celebramos el 170º aniversario del nacimiento de Infancia Misionera, nos maravilla poder constatar que el objetivo de esta jornada sigue siendo el mismo al que apuntaba su fundador: “Que los niños ayuden a los niños”.

Y, sin duda, así es, pues desde su fundación hasta el presente, allí en donde ha habido niños con un corazón generoso y despierto, conocedores de la situación de extrema necesidad de lo divino y de lo humano en la que se han encontrado siempre millones de niños del mundo entero, allí ha podido surgir un grupo de Infancia Misionera. Y no sólo para apoyar una campaña en enero, sino para trabajar todo el año, aprendiendo, reflexionando, rezando, jugando y ayudando a sus compañeros: los niños del mundo. Y es que muy probablemente sean los niños los más capacitados para comprometerse en la misión de la Iglesia. Ya lo dijo el Señor: “En verdad os digo que, si no os convertís y no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18, 3).

Pues bien, este año de 2013 culmina en España un itinerario de evangelización inspirado en la iniciación cristiana y comenzado hace cinco años por nuestra Infancia Misionera.

Todo arrancó del III Encuentro Nacional de Infancia Misionera, en el año 2009, cuando miles de nuestros niños se proclamaron misioneros y se comprometieron, junto con sus padres y educadores, a vivir la experiencia de la evangelización de los niños por los niños en los cinco continentes.

El referido itinerario conocía cinco etapas: buscar a Jesús, encontrar a Jesús, seguir a Jesús, hablar de Jesús y acoger a todos como Jesús lo hace.

Procediendo, como es obvio, de modo virtual, la primera etapa se cubrió en el año 2009, iba dirigida a la evangelización de los niños de Asia y tuvo como lema: “Con los niños de Asia buscamos a Jesús”. La segunda etapa se realizó en 2010, se dirigía a Africa y tuvo como lema: “Con los niños de Africa encontramos a Jesús”. La tercera etapa se llevó a cabo en 2011, tuvo Oceanía como horizonte y su lema decía: “Con los niños de Oceanía seguimos a Jesús”. La cuarta etapa del itinerario se desplegó el año pasado, fue dirigida a los niños de América y recibió el lema: “Hablamos de Jesús y comunicamos a Jesús con los niños de América”. Finalmente, en este año de 2013, nuestros niños de Infancia Misionera invitan a los niños de Europa a formar una familia con Jesús. De ahí que el lema rece así: “Con los niños de Europa acogemos a todos como Jesús”.

¿Cómo acogía Jesús y por qué constituye él el modelo de nuestro modo de acoger? Un texto clave para aprender a acoger como Jesús es el encuentro de éste con la mujer samaritana. Aquella mujer fue real, pero también vemos en ella a cada uno de nosotros, vemos en ella a la parte herida de la humanidad. Sólo si bebemos de la fuente de Jesús, manantial inagotable de agua divina, podremos convertirnos en fuente de acogida, en fuente de ternura que dé vida al mundo.

Vivamos con pasión la jornada y la colecta de Infancia Misionera.

Manuel Ureña,

 Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.