¿Qué espera el Señor de los cristianos?

Mons. Joan Piris       En torno al 25 de enero –conmemoración de la conversión del apóstol Pablo–los cristianos concentramos nuestra atención de modo particular sobre la persistente división que nos acompaña, y que disminuye nuestra capacidad evangelizadora porque contrasta con la voluntad de Jesús. Cristianos de las diferentes confesiones nos reunimos a orar por la unidad y acompañamos esta oración con nuestra disponibilidad para trabajar según el proyecto de Dios, que quiere esta unidad de sus hijos e hijas.

La oración por la unidad de los cristianos nos va purificando de prejuicios y nos hace humildes para reconocer nuestros errores y disponernos a la reconciliación. Y rezar unidos el Padrenuestro expresa y alimenta nuestra fe porque Jesucristo está presente como prometió (cf Mt 18,20). Pero la pregunta que nos hacemos este año es ¿cómo presentarnos mejor ante Dios?» ¿con qué ofrenda que le guste de verdad?». (Cfr. Mi 6,6-8) Y la respuesta que reproduce el mismo profeta es: «Ya te han enseñado, hombre, lo que es bueno, y qué espera de ti el Señor: practica la justicia, ama la bondad, compórtate humildemente con tu Dios.»

Es una llamada a la necesaria calidad espiritual y a las motivaciones evangélicas en relación a Dios y al prójimo. Una espiritualidad orientada a la trascendencia y al mismo tiempo encarnada en los acontecimientos de cada día y en la vida de las personas, sensible a sus gozos y esperanzas, a sus tristezas y angustias, sabiendo que debemos vivirlas en carne propia porque no hay nada verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de un cristiano (cfr. Gaudium et Spes, 1). La fe en Jesucristo, vivo y presente en medio de nosotros, nos constituye en comunidad de hermanos. Es esto lo que anunciamos, celebramos y queremos vivir personal y comunitariamente.

En estos cincuenta años desde la convocatoria del Concilio Vaticano II se ha avanzado mucho, pero hay que seguir caminando, orando, dialogando, cooperando, convencidos de que la actual situación de división es inaceptable. Debemos mostrar con palabras y con obras la verdadera imagen de Dios revelada y encarnada en Jesucristo. Y la actual separación es un obstáculo para la acción evangelizadora.

En el mundo actual, con el escenario social y económico que tenemos, siguen resonando las palabras del profeta («Practica la justicia, ama la bondad, compórtate humildemente con tu Dios»). La justicia, la bondad, la humildad siguen siendo una exigencia en nuestra sociedad socialmente desigual, culturalmente pluralista y religiosamente secular. Es urgente y necesario colaborar en la creación de un modelo más fraterno, contribuyendo a promover la cultura de la comunión más allá de las diferencias.

Esta es la ofrenda que espera el Señor, y la unidad de los cristianos es como un sacramento que hace visible esa comunión a la que está llamada toda la humanidad. Impliquémonos en construirla y sigamos pidiéndola al Buen Dios de todo corazón.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Artículos
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.