La Iglesia: Misterio de la Comunión

Mons. Ángel Rubio     El  Concilio Vaticano II ha expuesto la doctrina sobre la Iglesia en la Constitución dogmática “Lumen Gentium” que en extensión redaccional supera con mucho a todo lo que sobre la Iglesia trató y había proyectado tratar en sus dos esquemas el Concilio Vaticano I.

El capítulo primero de dicho documento puede parecer a primera vista un poco extraño, incluso hasta poco pedagógico, ya que para explicar lo que es la Iglesia, se recurre a la fórmula “el misterio de la Iglesia”. Sin embargo, no hay que olvidar la explicación que el mismo Pablo VI daba al inicio de la segunda etapa conciliar: “La Iglesia es misterio, es decir, realidad penetrada por la divina presencia, y por esto siempre capaz de nuevas y más profundas investigaciones”. La Iglesia en cuanto misterio de comunión no alude, pues, a verdades sublimes e inaccesibles para la mente humana.

La Constitución para ofrecernos una visión clara de la Iglesia se remonta a la Santísima Trinidad, presentando las relaciones que las tres divinas personas tienen con la Iglesia. En definitiva la Iglesia es la realización del “misterio de Cristo” tan insistentemente predicado por San Pablo. Consiste en el designio de salvación de todos los hombres —sin distinción de razas, sexo o condición— incorporándolos a Cristo.

La unidad de la Iglesia no se puede comprender sin referencia a la Trinidad. El texto conciliar define la relación entre el Reino y la Iglesia, mediante fórmulas complementarias. La Iglesia es el germen y principio del Reino y el Reino es la meta alcanzable por la santidad de sus miembros activos. La Iglesia es el Reino de Cristo presente de modo misterioso, pues el misterio está al mismo tiempo revelado y escondido.

Según la Constitución este Reino se manifiesta a los hombres en la Palabra (Mc 4,14), en las obras de Cristo (Lc 11,20) y, sobre todo, en la Persona misma del Salvador (Lc 4,21).

Este misterio de la Iglesia nos ha sido revelado bajo el ropaje de metáforas e imágenes y así nos presenta figuras de la vida pastoril, de la agricultura, de la construcción de la familia y de los esponsales para terminar con un estudio más amplio de la metáfora tan conocida del “Cuerpo místico”. Finalmente, el capítulo termina resaltando las dos facetas propias de la Iglesia: la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia temporal y la escatológica. La Iglesia es a un tiempo santa y necesitada de continúa purificación.

La Iglesia compuesta por hombres no ha sido hecha por hombres. El principio de su vida y de su unidad no resulta del empeño voluntarioso que puedan tener algunos por vivir en común. Es fruto de un nuevo nacimiento del espíritu que continuamente le rejuvenece con sus dones.

La comunión es clave para superar divisiones intraeclesiales que desfiguran el rostro de la Iglesia. En esta semana de oración por la unidad de los cristianos 2013 elevemos nuestra plegaria por todos los hombres particularmente por los que sufren persecución y discriminación como los cristianos “dalits” de la India y la Iglesia  se convierta como decía el beato Juan Pablo II en “casa y escuela de comunión”.

+ Ángel Rubio Castro

 Obispo de Segovia                                                                      

 

Mons. Ángel Rubio Castro
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Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca.CARGOS PASTORALESTanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004.El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año.El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor.Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.