La familia esperanza del mundo (y 2)

Mons. Joan E. Vives       Es constatable que las familias aguantan el tejido social en estos momentos de crisis económica tan brutal. Padres, abuelos, jubilados que dan estabilidad, pues aportan ingresos algo más fijos, y sobre todo apoyo y soporte en momentos de decaimiento, cuando parece que el futuro se vuelve oscuro y que quizá no tendremos oportunidades de remontar. Es entonces y en momentos de enfermedades graves, de bajas de salud, etc. que reencontramos el valor de la familia, de nuestra particular familia, que quizás no es la mejor de todas, pero que es el hogar donde somos y seremos siempre amados y aceptados sin condiciones, porque somos nosotros, y porque el amor todo lo puede y todo lo vence. La familia es el lugar natural del amor: entre esposos, entre abuelos, padres e hijos, primos, acogiendo a los más débiles… Y por más que hoy sea tan distinta, y que algunas cosas de ahora no nos gusten, podemos volver a valorarla y reencontrar la misma célula esencial de la sociedad. Nuevamente lo hemos constatado en las pasadas fiestas de Navidad, Año Nuevo y Epifanía: ¡qué suerte tener una familia y como añoramos a los que ya han traspasado a la vida eterna! Qué alegría poder estar juntos y recorrer la vida unidos, por más que haya alguna situación que reclame reconciliación y volver a empezar. ¡Redescubramos la familia como el santuario de la vida y del amor y demos gracias a Dios por las personas concretas de nuestras familias!

La familia tiene un protagonismo especial en el anuncio de la fe y de la persona de Jesucristo, como de hecho lo tuvo la Sagrada Familia de Nazaret. “Hacer de cada hogar un Nazaret“, difundía nuestro san José Manyanet. Un gran ideal de virtud y de comunión en el amor. Creo que habría que resaltar aún más el valor actual de la familia de cara a la formación de la persona, una formación “integral” en todos los campos, sin olvidar la enseñanza de los valores éticos y la religiosidad profunda; igualmente es muy importante para la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, porque sólo unos padres y unos abuelos que se amen y vivan la fe, pueden hacer comprender, más allá de teorías, el valor que tiene en la vida tener fe en Dios y caminar acompañado por el sentido de la existencia, sabiendo que no termina en el vacío sino en la plenitud feliz y la eternidad que es Dios; y aún, en tercer lugar, el compromiso en el anuncio de Cristo a todos los que nos rodean. Es por ello que la familia está llamada a tener un papel muy relevante en la Nueva Evangelización.

Para que las familias sean actoras de la Nueva Evangelización necesitan realizar compromisos concretos para sembrar semillas del Reino de Dios. Estos compromisos podrían ser : una mayor comunicación en la familia, y por lo tanto comer juntos, padres e hijos, al menos un día entre semana para dialogar; rezar unidos alguna oración o leer antes el evangelio del domingo y comentarlo a la manera de cada uno; tener algún rincón de la casa con mayor silencio, con una imagen religiosa devota. Y ciertamente lo que ya sabemos que es esencial y que nos hace crecer en la fe y en las ganas de transmitirla: participar en la misa dominical, aunque no pueda ser de todos juntos, y cuidar aquello que signifique manifestar públicamente y con naturalidad nuestra fe cristiana: que sea conocido de los parientes y vecinos que somos católicos y, ya que nos aman y valoran, que también respeten y valoren que seamos cristianos, ya que ellos también recibirán algún beneficio.

¿Por qué no hablamos con los de casa y nos proponemos algunos de estos compromisos? Que este Año de la Fe ayude a todas las familias de cara a asumir en su vida, con urgencia, lo que somos: ¡evangelizadores!

+Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).