Pautas para sentirnos Iglesia: La Iglesia es madre

Mons. Francesc Pardo i Artigas       Año de la Fe, un año para vivir intensamente que somos hijos y miembros de la Iglesia. 

Con frecuencia escuchamos proclamas que exigen la conversión de la Iglesia. También nosotros pensamos y manifestamos la necesidad de que se convierta en algunas cuestiones, hechos y actitudes. Pero, cuando nos referimos a la conversión de la Iglesia, pensamos ante todo en la conversión “de los demás”. 

El último Sínodo de obispos para la nueva evangelización, en su mensaje final, reclama, con mucha humildad, la necesidad de conversión: “Sentimos sinceramente que hemos de convertirnos nosotros mismos a la potencia de Cristo, el único capaz de renovar todas las cosas, sobretodo nuestras pobres existencias. Hemos de reconocer, humildemente, que la miseria, las debilidades de los discípulos de Jesús, especialmente de sus ministros, afectan la credibilidad de la misión. Ciertamente somos conscientes, –los obispos en primer lugar- que nunca podremos estar a la altura de la llamada del Señor y de su encargo de anunciar el Evangelio a los pueblos. Sabemos que hemos de reconocer humildemente nuestra debilidad ante las heridas de la historia y no dejar de reconocer nuestros pecados personales. Estamos convencidos que la fuerza del Espíritu del Señor puede renovar su Iglesia y hacer resplandecer su vestido, si nos dejamos moldear por Él. Lo demuestran las vidas de los santos, la memoria y el relato de los cuales es un instrumento privilegiado de la nueva evangelización”. 

Los propios obispos nos dan ejemplo cuando piden perdón y expresan su necesidad de conversión. Ahora, es necesario también, que cada uno de los miembros de la Iglesia sintamos la misma necesidad de conversión. Tal actitud de conversión hace referencia a la propia Iglesia. El Papa nos ha advertido, en repetidas ocasiones, que hablamos mucho de la Iglesia y muy poco de Dios, desviando así el núcleo del mensaje de la Buena Nueva. Los medios de comunicación nos invitan, con frecuencia, a que hablemos de la Iglesia opinando sobre los aspectos más polémicos. Siempre hay micrófonos dispuestos para tales cuestiones. Es fácil que nos escuchen si nos referimos a la Iglesia olvidándonos de Dios; es más difícil  lograr que se interesen y nos escuchen cuando nos referimos a Dios con ocasión de diferentes acontecimientos eclesiales. 

Pensando en la necesidad de la nueva evangelización y la transmisión de la fe, pensando en la importancia de hacer más firme nuestra fe, precisamente en este Año de la Fe, pienso que urge preguntarse por lo que debemos corregir para amar a la Iglesia y sentirla del todo nuestra. 

Me he preguntado, tras escuchar y leer proclamas y manifiestos que apremian a la Iglesia a cambiar, cuales son las tentaciones que más nos afectan y nos paralizan, cuando hablamos de ella. En momentos de mi vida me he recordado a mi mismo que para juzgar a otro –en este caso a mi Iglesia- debemos seguir la advertencia de Jesús: “Quita primero la viga de tu ojo para sacar después la astilla del ojo ajeno”. O también, pensando en aquella mujer sorprendida en un acto de adulterio, cuyos acusadores exigen que sea lapidada: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. 

En efecto, hemos de convertirnos para “sentirnos Iglesia”, para tenerla como madre y no como “madrastra inquisidora y sin entrañas”. Y que me perdonen las madrastras que tanto han amado y servido. Por ello, durante unos cuantos domingos, ofreceré algunas pautas, que me parecen importantes, para poder sentirnos Iglesia. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 371 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.