Hijos en el Hijo

Mons. Eusebio Hernández     Queridos hermanos y amigos:

En el Evangelio de este domingo (Lucas 3, 15-16. 21-22) se nos invita a poner nuestros ojos en quien la voz del cielo proclama solemnemente: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto . Desde este momento Jesús iniciará su obra, anunciando, llamando a otros, realizando milagros y señales. 

En Jesús vemos hoy el personaje anunciado en la primera lectura del día (Isaías 40, 1-5.9-11): aquel que viene con poder y como el pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres 

En esta última fiesta del ciclo de Navidad y Epifanía volvemos, pues, a contemplar el amor de Dios que se ha manifestado con toda la fuerza en Jesucristo. Ha asumido nuestra carne para salvarnos, ha querido vivir entre nosotros, participar del trabajo humano y en un momento de gran humildad comienza su misión poniéndose entre los pecadores para recibir de Juan el bautismo. 

Nuevamente, como en la solemnidad de la Navidad, decimos asombrados con San Pablo en su carta a Tito (Tito 2, 11-14; 3, 4-7): Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres… ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres. 

Por el Bautismo nosotros también nos hemos unido a Cristo. Este día nos evoca nuestro propio bautismo y la profesión de fe que hicieron en nuestro nombre y que debemos corroborar con nuestra adhesión consciente y viva al Dios Creador, al Espíritu santificador y al Hijo amado de Dios, Jesucristo. En esta Año de la Fe se hace más urgente para nosotros renovar cada día aquella gracia que recibimos y que nos hizo hijos de Dios en su Hijo Único. 

Nuestro Bautismo no fue un mero “acto social”. Un día fuimos bautizados y aquello marcó un antes y un después que, a lo largo de nuestra vida, debemos ir comprendiendo con mayor profundidad; por el don del agua y el Espíritu Santo fuimos sumergidos en la muerte de Cristo para nacer con Él a la vida nueva, a la vida de Cristo, a la vida de la gracia. Por el Bautismo llegamos a ser una nueva criatura (2Cor 5,16), revestido de Cristo (Gál 3,27). Por eso como nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica:mediante el Bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (2565). 

El Bautismo nos debe hacer participes de la misión de Cristo, como nos dice el Catecismo: Hecho miembro de la Iglesia, el bautizado ya no se pertenece a sí mismo, sino al que murió y resucitó por nosotros . Por tanto, está llamado a someterse a los demás, a servirles en la comunión de la Iglesia (1269) 

Asimismo, nuestras palabras y actitudes deben ser un testimonio vivo y evangelizador de aquellos que está a nuestro lado y comparten el camino de nuestras vidas: Los bautizados por su nuevo nacimiento como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia y de participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios (Catecismo 1270). 

Que en este Año de la Fe todos sepamos renovar de esta forma el Bautismo que recibimos y sepamos vivir siempre como hijos de Dios, como testigos de su presencia en el mundo.

Con todo afecto, os bendigo.
+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 203 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.