Emigrantes e Iglesia evangelizadora

Mons. Joan Piris     Hace poco más de 50 años, el Concilio Vaticano II recordaba que «la Iglesia avanza junto con toda la humanidad» (Gaudium et Spes 40). Es un reto muy explícito para todos y cada uno de sus miembros que hay que hacerlo vida y que se tradujo en el esfuerzo de muchos cristianos comprometidos en la lucha contra las injusticias.

Más tarde, el Sínodo universal de 1971 sobre «La justicia en el mundo» llegó a afirmar que «la acción en favor de la justicia y la participación en la transformación del mundo se presenta claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, es decir, de la misión de la Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda situación opresiva «(Cfr. Introducción).

Es una toma de posición que no se pierde en florituras: afirma rotundamente que comprometerse en la transformación de la sociedad pertenece a la misión de la Iglesia de evangelizar. No es una consecuencia, sino una «dimensión constitutiva». No se evangeliza para luego transformar la realidad, sino que esta transformación social es ya evangelización, aunque no es toda la evangelización.

Aún el Sínodo universal de 1974 estudió más a fondo la relación de estas tareas de promoción humana con la evangelización y con la Iglesia misma y, recogiendo los frutos de aquella asamblea, el Papa Pablo VI sitúa la Evangelización en el centro de la vida y de la actitud de la Iglesia, y hace consistir la misión en la renovación de la humanidad: «La evangelización -dice- es un proceso complejo, con elementos variados: renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado «(Cfr. Evangelii Nuntiandi 24).

Así pues, luchar por un mundo más justo es abrir el camino de la evangelización, es ya evangelizar, porque es hacer realidad -aunque de forma incipiente y germinal- aquella fraternidad a la que aspira el corazón humano. Si el Beato Juan Pablo II afirmaba que la persona humana es «el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión…, camino señalado por el mismo Cristo» (Cfr. Centesimus annus, 53), ahora Benedicto XVI ha querido precisar que «toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre» (Cfr. Caritas in veritate 11).

Celebrando el próximo domingo en nuestras Comunidades la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado con el lema «Migraciones: peregrinación de fe y esperanza», es necesario hacernos eco de la dura experiencia que viven cerca de mil millones de seres humanos y mostrarles la bondad de Dios que los apoya con nuestra acogida y ayuda fraterna sin discriminaciones, favoreciendo y acompañando su inserción integral en los nuevos contextos socioculturales que deben compartir.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Artículos
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.