La Iglesia se acerca a las personas alejadas

Mons. Àngel Saiz Meneses      En comentarios anteriores me he referido a las tres líneas pastorales que han surgido en el último Sínodo de los Obispos sobre la evangelización en la actualidad. Dedico hoy esta reflexión a la tercera de las líneas, que el Santo Padre formuló con las siguientes palabras: “Un tercer aspecto tiene que ver con las personas bautizadas pero que no viven las exigencias del bautismo. Durante los trabajos sinodales se ha puesto de manifiesto que estas personas se encuentran en todos los continentes, especialmente en los países más secularizados”.

Estas últimas palabras ya nos indican que dicha línea pastoral hace especial referencia a nuestra situación religiosa. Entre nosotros no son pocos los bautizados que, por diversas razones o por descuido –agobiados por diversos problemas en su vida diaria- viven alejados de las prácticas religiosas.

“La Iglesia –dijo el Papa- les dedica una atención particular, para que encuentren nuevamente a Jesucristo, vuelvan a descubrir el gozo de la fe y regresen a las prácticas religiosas en la comunidad de los fieles”. Me parecen muy ilustrativos estos tres pasos que indica Benedicto XVI.

El primer objetivo es propiciar que esas personas se encuentren de nuevo con Cristo. Siempre, pero de manera especial en este Año dela Feque estamos celebrando, es necesario poner a Jesucristo en el centro de nuestros esfuerzos evangelizadores. En la carta sobre el Año dela Fe, el Papa nos invita a centrarnos en la figura del Señor, a fijar la mirada en Él, porque sólo en Él pueden saciarse los anhelos del corazón humano.

El segundo objetivo que indica el Papa es que esas personas alejadas de la práctica religiosa y de la comunidad cristiana “vuelvan a descubrir el gozo de la fe”. Porque la fe cristiana no es una palabra de condenación sino una palabra de esperanza. La fe cristiana es una afirmación de vida, porque su centro esla Pascuade nuestro Señor: su muerte por nuestros pecados y su resurrección para nuestra justificación.

El tercer objetivo es que esas personas “regresen a las prácticas religiosas en la comunidad de los fieles”. Aquí la indicación se refiere en especial a la recepción de los sacramentos, a la plegaria comunitaria y de un modo especial a la celebración de la eucaristía dominical.

¿Cómo serán los frutos del Año dela Fe? Es imposible medirlos, porque la fe se vive en la conciencia de cada persona. Pero existen algunos indicadores de la vitalidad religiosa de una sociedad. Y uno de éstos es sin duda la asistencia a la misa dominical. Quiera Dios que el Año dela Fenos permita mejorar en este punto.

Por lo que se refiere a nuestra diócesis de Terrassa hago mías las palabras del Papa en la homilía de clausura del pasado Sínodo: “Además de los métodos pastorales tradicionales, siempre válidos, la Iglesia intenta también utilizar métodos nuevos, usando asimismo nuevos lenguajes, apropiados a las diferentes culturas del mundo, proponiendo la verdad de Cristo en una actitud de diálogo y de amistad que tiene como fundamento a Dios que es Amor”.

Estas palabras son una invitación a la creatividad pastoral. Deseo profundamente – y pido al Espíritu Santo- que surjan en nuestra joven diócesis iniciativas de aproximación de las comunidades cristianas a las personas alejadas de la Iglesia, y siempre –como indica el Papa- en una actitud de diálogo y de amistad. 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa  

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.