Anunciar a Cristo a quienes aún no lo han encontrado

Mons. Braulio Rodríguez     Estamos a punto de comenzar una experiencia de fe que afecta a toda la Archidiócesis de Toledo: unas Jornadas en las que queremos aprender mejor a ofrecer el anuncio de Jesucristo a quienes aún no lo han encontrado, y a tantos que le conocen sólo desde fuera y, precisamente por eso, no le reconocen. Se trata de un encuentro de apenas dos días en la ciudad de Toledo en los que queremos sentir que estamos “llamados a evangelizar”. Yo ya llevo pidiendo al Señor, no que tengamos éxito, sino que cale en nosotros la urgencia a acercarnos a nuestros contemporáneos y les anunciemos de modo realista a Jesucristo y su Iglesia, teniendo en cuenta cuál es su situación concreta respecto a la fe. Pudiera ser que muchos nos dirán que sería mejor que les dejemos en paz, que están bien sin conocer a Cristo ni la vida cristiana, pero no les obedeceremos; ciertamente sin imponer nada, sino proponiendo al Cristo vivo, porque sabemos que Él es bueno para su vida.

Así que desde el viernes 11 de enero al domingo 13 desarrollaremos las I Jornadas de Pastoral. Hay mucha gente ya inscrita para estas Jornadas, pero justo es que el Arzobispo os pida a todos los que no podáis asistir orar con hondura para que seamos más idóneos para evangelizar e iniciar en la vida cristiana. Cristo sale a nuestro encuentro también hoy, habla a cada uno, como lo hace de modo tan especial en el Evangelio, y nos invita a escucharlo, a aprender a comprenderlo y a seguirlo. Hace veinte siglos que muchos en la Iglesia, sobre todo los santos, han tomado muy en serio esta invitación de Jesús y esta posibilidad, han conocido al Dios concreto, lo han visto y escuchado; han ido a su encuentro y han caminado con Él; se han dejado contagiar por Él, por así decirlo, y se han orientado hacia Él desde lo íntimo de su ser –en el continuo diálogo de la oración-, y de Él han recibido la luz que abre a la vida verdadera.

Pero la fe es siempre y esencialmente un creer junto con los otros. Nadie puede creer por sí solo. “Recibimos la fe –dice Benedicto XVI- mediante la escucha, según san Pablo. Y la escucha es un proceso de estar juntos de manera física y espiritual. Únicamente puedo creer en la gran comunión de los fieles de todos los tiempos que han encontrado a Cristo y que han sido encontrados por Él. El poder creer se lo debo ante todo a Dios que se dirige a mí y, por decirlo así, enciende mi fe. Pero muy concretamente, debo mi fe a los que me son cercanos y han creído antes que yo y creen conmigo. Este gran con, sin el cual no es posible una fe personal, es la Iglesia. Y esta fe no se detiene ante las fronteras de los países…” (Homilía en la Santa Misa en la Domplatz de Erfurt, Alemania, 24.9.2011).

En otro memorable discurso del Papa actual en la felicitación navideña a la Curia Romana el día 21 de diciembre del recién acabado 2012, Benedicto XVI hace una breve anotación sobre el anuncio y la evangelización. Señala los elementos esenciales del proceso de evangelización que aparece en el importantísimo relato de Jn 1,35-39, cuando Jesús llama a dos discípulos del Bautista. En primer lugar encontramos el simple acto de anuncio. Lo dice Juan Bautista: “Este es el Cordero de Dios”; también un poco más adelante hace lo mismo Andrés con su hermano Pedro: “hemos encontrado al Mesías”. He aquí el primero y fundamental elemento: el simple anuncio, que podemos llamar kerigma, que toma su fuerza de la convicción interior del que anuncia. Sigue después la escucha, el ir tras los pasos de Jesús, un seguirle que no es todavía seguimiento, sino más bien una curiosidad, eso sí, curiosidad santa, un movimiento de búsqueda, que va más allá de las preocupaciones cotidianas, en espera de Dios que se mostrará, y que contiene disponibilidad a dar nuevos pasos.

¿Con qué fuerza contamos nosotros para implicar a otros a seguir a Jesús y encontrarse con Él, que no tenemos la capacidad de persuasión que tiene Cristo? Aquí estamos ante un misterio. A nosotros, los que anunciamos a Cristo, sólo nos queda espera y esperanza, pero sabemos que la palabra del anuncio es eficaz allí donde en el hombre y la mujer existe la disponibilidad dócil para la cercanía de Dios; donde el hombre está interiormente en búsqueda y en camino hacia el Señor. También conocemos que entonces la atención de Jesús por esa persona a la que anunciamos le llega al corazón y, después, el encuentro con el anuncio suscita la santa curiosidad de conocer a Jesús más de cerca. Pero señala el Papa algo decisivo: “Este caminar con Él conduce al lugar en el que habita Jesús, en la comunidad de la Iglesia, que es su Cuerpo. Significa entrar en comunión itinerante de los catecúmenos, que es una comunión de profundización y, a la vez, de vida, en la que el caminar con Jesús nos convierte en personas que ven”.

¿Comprendéis, mis queridos hermanos, lo decisivo que es que cuantos somos parte de la comunidad de la Iglesia, en su Cuerpo, estemos bien entrenados para vibrar con los que entren en contacto con nosotros? Ahí radica una de las fuerzas que queremos dar a esta I Jornadas de Pastoral.

+Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.