El primero y el último de nuestros obispos mártires

Mons. Jaume Pujol     El presente año la celebración de solemnidad de San Fructuoso y sus diáconos, Augurio y Eulogio —el próximo día 21—, tiene una significación especial, porque la memoria del primer obispo mártir coincide con los preparativos para la beatificación del último prelado que sufrió el martirio en nuestras tierras, el Dr. Manuel Borràs i Ferré, auxiliar que fue del cardenal-arzobispo de Tarragona Dr. Francesc d’Assís Vidal i Barraquer. 

En 1933 el Dr. Vidal, por aquel entonces cardenal-arzobispo de Tarragona, hizo al papa Pío XI una petición, justificada en que «soy ya viejo y me siento enfermo»: pidió un obispo auxiliar, cargo para el que propuso a su vicario general, el Dr. Borràs, de quien dijo que desde «hace 20 años no se separa de mi lado». 

Manuel Borrás sólo pudo ejercer ese cargo tres años, porque en 1936, al estallar la guerra, fue detenido, al igual que el cardenal; pero, mientras éste fue rescatado de su prisión de Montblanc, su auxiliar fue conducido también a la misma cárcel, pero a una celda distinta. Allí permaneció unas semanas, hasta que el 12 de agosto de1936, aeso de las tres de la tarde, se lo llevaron en un camión con el pretexto de conducirlo a Tarragona para un interrogatorio. Al pasar por el Coll de Lilla, el vehículo se detuvo, le ordenaron bajar y sus guardianes le dispararon y quemaron su cadáver. 

La memoria del obispo Borràs siempre ha estado muy presente en la Iglesia de Tarragona y, de manera muy particular, en la parroquia de San Sebastián, de La Canonja, de donde era natural. En 1971 el Dr. Benjamín de Arriba y Castro, a la sazón cardenal-arzobispo de Tarragona, ofició una misa solemne en esa parroquia y en la homilía lo definió como «sucesor de San Fructuoso y de sus diáconos en la fe y en el servicio a la Iglesia de Cristo». 

De aquella ocasión queda constancia mediante un monumento a la memoria del obispo, ubicado frente a la iglesia e inaugurado aquel día, obra del escultor Bruno Gallart, dirigido por Salvador Martorell, otro canongino ilustre. Años más tarde se presentó en Roma su causa de beatificación, la cual ha ido prosperando en la Congregación para la Causa de los Santos, junto a muchas otras de mártires de la persecución religiosa durante la Guerra Civil de 1936 a 1939 

El próximo 27 de octubre de este año, si Dios quiere, tendremos el gozo de ver elevados a los altares a tantos cristianos —sacerdotes, religiosos y laicos— que dieron testimonio de su fe con sus vidas, siguiendo las huellas de los primeros mártires. 

Cuando la Iglesia los pone de ejemplo, no entra a juzgar los hechos históricos que tuvieron por marco, sino que se limita exaltar su fe en Dios, su bondad, su mansedumbre y su amor a los demás, así como también el perdón a sus verdugos, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que dio su vida por todos y murió también perdonando.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.