La manifestación a los paganos

Mons. Joan Piris     Tras la manifestación del Señor a los más pobres durante la noche de Navidad, en la persona de los pastores, hoy la Iglesia celebra la manifestación (en griego «epifanía») de Jesús a los paganos, en la persona de unos personajes (medio sabios, medio astrólogos) venidos de regiones lejanas en busca del Rey de los judíos. De ellos habla el evangelio de Mateo y la tradición popular ha conservado entre las figuras del belén a estos hombres en camino, buscando con perseverancia y siguiendo las señales de Dios en el camino de la vida.

Meditando este texto, las primeras comunidades cristianas eran conscientes de releer la historia del mundo de su tiempo: unos paganos (gentiles, extranjeros, no judíos) que han descubierto en Jesús la luz definitiva, y unos judíos dramáticamente puestos en cuestión por este hombre que trastoca todas sus convicciones, sin que lleguen a descubrir que en él se cumplen todas sus esperanzas. Herodes y los suyos lo sabían, estaban documentados, y de hecho señalaron la ruta exacta a los Magos, pero sin creer en él. Hace pensar ver el contraste que hay entre la alegría de unos cuando entran en la casa y ofrecen sus tesoros, es decir lo más preciado para ellos, y el miedo de los demás, que se convierte en violencia y asesinato doloroso.

Después de dos milenios de cristianismo, necesitaríamos de verdad esta actitud responsable de los Magos, personas siempre en camino. Para llegar a la fe hay que querer hacerse las grandes preguntas sobre el sentido de la vida y buscar la respuesta con sed de verdad y de salvación. Una búsqueda que va siempre acompañada del necesario discernimiento a la luz de la razón y la escucha de la Palabra de Dios, de la capacidad de leer los signos y de la humildad de dejarse ayudar. Desgraciadamente, hoy son muchos los que no quieren buscar o se han cansado de hacerlo y prefieren ir tirando en la indiferencia o en un agnosticismo más o menos respetuoso con los creyentes. Y también hay que reconocer que los cristianos no siempre somos referentes atractivos y testigos de una fe profesada, celebrada y vivida en profundidad.

Por otra parte, no olvidemos que esos personajes venidos del Oriente muy lejano, al llegar y postrarse en adoración, no es que hayan encontrado nada de extraordinario a primera vista: una casa, un bebé, una madre. Lo extraordinario ha sido el camino que han hecho guiados por unas señales que han tenido que interpretar valiéndose de la sensibilidad de la propia cultura y de la propia tradición religiosa. El camino de los Magos es tipo y figura de las etapas que cada pueblo y cada persona debe recorrer en todo tiempo para llegar a encontrar al Señor. Y, como ellos, antes del gozo del encuentro con Jesucristo, antes de reconocerlo como referente definitivo y poner a sus pies la decisión de vivir su seguimiento formando parte de su comunidad, es necesario buscar, preguntar, escuchar, reflexionar, orar… y seguir los signos de Dios que hay a nuestro alrededor. Además de don de Dios, la fe es responsabilidad personal.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Artículos
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.