La carta a los Reyes

Mons. Lluís Martínez Sistach      La noche de Reyes para muchos niños es una noche mágica. Las ilusiones de la infancia en la noche de Reyes las podemos encontrar expresadas en pocas palabras, en estilo directo y sincero, en la carta a los Reyes. Los niños expresan lo que desean, lo que les hace ilusión, sean juguetes o sean objetos que necesitan. Sin embargo, en el corazón de estos niños hay muchas otras ilusiones, más importantes y más amadas por ellos, aunque no siempre las sepan expresar y explicitar.

Su mayor ilusión es que su madre y su madre se amen mucho y siempre, que se esfuercen por entenderse y vivir unidos, que se perdonen y reconstruyan las rupturas que la vida pueda producir. Este es el juguete que prefieren a todos los demás. Lo expresan los ojos tristes de los niños que no lo tienen. Ellos han nacido y han crecido en el seno de una familia y quieren que esta misma familia se mantenga unida, que puedan dar siempre una mano a su padre y otra mano a su madre, y así, con la sonrisa en los labios, caminar, correr, avanzar, crecer, madurar… Este es el juguete más valioso que los Reyes pueden llevar a sus hijos.

Los padres cristianos, al llevar a sus hijos a la iglesia para celebrar el sacramento del bautismo, propician que sus hijos se conviertan en hijos de Dios. Y los hijos, a medida que crecen, desean otro obsequio. Lo manifiestan de una manera indirecta, haciendo preguntas con palabras sencillas sobre cuestiones transcendentes: preguntan sobre Dios, sobre la vida, sobre la muerte, sobre el mal, etcétera; indirectamente están manifestando otra ilusión, la de ser catequizados. Y los padres les hacen un regalo al contestar a estas reiteradas preguntas y al iniciar a sus hijos, ya desde pequeños, en la oración y en la celebración de la fe en la comunidad cristiana.

Pienso especialmente en los niños de familias que viven situaciones de verdadera pobreza y de precariedad a causa de la crisis grave y prolongada que estamos viviendo, que continuará en el año que estamos comenzando. Los niños son muy sensibles y captan las situaciones dolorosas de sus familias y también de nuestro mundo.

Estoy seguro de que nuestros niños llevan en su corazón una gran ilusión y que quizá la han escrito en su Carta a los Reyes, una ilusión que se puede definir con estas palabras: amor, paz, justicia, hermandad, solidaridad, sentido auténtico dela vida. O, si se quiere, con esas menos corrientes, pero muy necesarias –e incluso urgentes- para que los adultos hagamos todo lo posible para superar la grave crisis actual: honestidad, compromiso, fidelidad, austeridad, sinceridad, comprensión, acogida… Sin estas actitudes no se puede alcanzar aquella gran ilusión.

Todo esto sucede en la noche de Reyes, que recuerda y celebra la adoración de los Magos a Dios, nacido como niño en Belén. Dios se hace niño para hacernos a todos niños de Dios, hijos de Dios y, por tanto, hermanos de todos los miembros de la humanidad. Las ilusiones que brotan del corazón de los niños de todo el mundo escriben una carta a los Reyes que, si todos nos esforzamos en ello, pueden transformar nuestro mundo.

 + Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil.Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas.CARGOS PASTORALESFue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año.Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007.En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.