La Sagrada Familia en este Año de la fe

Mons. Antonio Algora     La liturgia de la Iglesia tiene establecido que la Fiesta de la Sagrada Familia se celebre en el domingo que haya dentro de la Octava de Navidad. Y, si no lo hubiera, en el día 30 de diciembre, dentro siempre de esa misma Octava. Vaya, pues, por delante la importancia que la Madre Iglesia da a la celebración de este día. En los días de la Octava queremos parar el tiempo e introducirnos en el HOY eterno de la nueva creación, del designio amoroso de Dios para con la Humanidad. Por eso nos dice la Ordenación del Misal Romano: “La celebración de las principales solemnidades de Pascua y Navidad se extiende durante ocho días seguidos”.

Pues bien, dentro del Año de la fe y fijándonos en la importancia que tiene la Transmisión de la fe en la vida de la Iglesia, miramos a la Sagrada Familia agradecidos por haber sido, en manos de Dios, el hogar donde se ha hecho presente en la Historia el Hijo de Dios e Hijo de María con la especialísima protección y trabajos de San José. La Familia de Nazaret ha sido el camino para mostrar al Hijo viviendo entre los humanos “como un hombre cualquiera” dice San Pablo y  que se manifiesta a la edad de doce años Hijo de Dios en el Templo de Jerusalén.

Desde nuestro punto de vista en el tiempo, vivir estos días de Navidad la presencia del Niño-Dios en nuestros hogares es imitar el hogar de la Sagrada Familia donde la Madre de Dios, Santa María, vive la fe. ¡Con qué sabiduría lo dice el Papa Benedicto XVI en su libro “la Infancia de Jesús”! “…Lucas presenta premeditadamente a María como la que cree de manera ejemplar: «Dichosa tú, que has creído», le había dicho Isabel (Lc 1,45). Con la observación, dos veces repetida en el relato de la infancia, de que María conservaba las palabras en su corazón (cf. Lc 2,19.51), Lucas remite —como se ha dicho— a la fuente a la que recurre para su narración. Al mismo tiempo, María no se presenta solo como la gran creyente, sino como la imagen de la Iglesia, que acoge la Palabra en su corazón y la transmite.” (Pg. 130)

En esta dirección agradecemos a la Subcomisión de Familia las palabras de su Mensaje para esta Jornada de la Familia y de la Vida: “La iniciación cristiana, que comprende el Bautismo, la Confirmación, la Penitencia y la Eucaristía, toma una especial relevancia en la familia “iglesia doméstica”,  comunidad de vida y amor, por  ser  donde surge la  vida de la persona y ésta es amada por sí misma. La familia vive dicha fe y participa también en la fe de sus hijos en las diversas  etapas de formación y desarrollo de la vida cristiana. Así el primer fundamento de una pastoral familiar renovada es la vivencia intensa de la iniciación cristiana. Los padres apoyan a los hijos y caminan con ellos mientras realizan el aprendizaje de la vida cristiana y entran gozosamente en la  comunión de la  Iglesia para  ser  en ella adoradores  del Padre y testigos del Dios vivo. La familia, de este modo, se convierte en el primer transmisor de la fe y esta crece cuando se vive como consecuencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y de gozo.”

¡Qué maravilla es la fe en la Presencia de Jesucristo en nuestra historia cuando vemos crecer en los niños el Amor de Dios! En este mundo tan difícil, a veces, para la fe, llama poderosamente la atención  que, cuando prende la fe en el corazón de un niño, le hace testigo de Jesucristo también para los mayores. “He vuelto a la fe, me decía un padre, porque mi hijo me preguntó: ¿Papá, tú no eres amigo de Jesús? Aquello me llegó muy hondo y me sirvió para interesarme por la nueva forma que tenéis de vivir la Catequesis”.

¡Feliz Día de la Sagrada Familia! ¡Feliz Navidad!

Vuestro obispo

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid.El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe.Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid.El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid.El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año.Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.