¡Santa y Feliz Navidad!

Mons. Francesc Pardo i Artigas      El próximo martes celebraremos la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo. En este cuarto domingo de adviento deseo ofreceros mi felicitación más afectuosa, al tiempo que pido que las próximas fiestas de Navidad hagan más firme y gozosa nuestra fe en Jesús. 

Estimado/Estimada,

Navidad nos hace revivir intensamente la convicción y la experiencia que Dios, en Jesús, se nos ha hecho cercano: ha pasado a ser un miembro de nuestra humanidad, y nos ha mostrado su rostro y su bondad. También nosotros podemos ir al encuentro de Jesús,  ahora ya no al pesebre de Belén, sino a nuestras parroquias, y a las celebraciones de la Eucaristía y los demás sacramentos. También lo hallaremos en los signos  humanos de la comunidad, del sacerdote, de la escucha de la Palabra de Dios, de las actividades pastorales que se ofrecen. 

Navidad nos ofrece la oportunidad de renovar la confianza en Jesús, como Salvador, precisamente desde la sorpresa que supone que se haya hecho hombre. Durante este Año de la Fe, renovamos nuestra fe en Jesús, porque ha sido Él quien ha venido a buscarnos primero asumiendo nuestra humanidad. San Efrén, un diácono del siglo IV, escribía: “Jesús, haz que te conozca pues si te conozco, te amaré y, si te amo, te seguiré”. 

Navidad nos permite valorar la misión de la Iglesia en su totalidad, y concretamente de la parroquia, para que Jesús sea conocido, acogido y estimado, y así pueda ofrecernos sus dones a nosotros, y a todas las personas, por medio de la comunidad y de cada uno de nosotros. 

Navidad nos ayuda a contemplar el rostro de Jesús en cada rostro humano, ya sea alegre o desfigurado por el dolor. Cuando estos días nos hallemos reunidos con la familia, con los amigos… pensemos también en aquellos que hemos visto en la calle, o en Caritas o en aquellos que ni conocemos, Miremos cada rostro, y escuchemos como Jesús nos dice: “Necesito que me escuches, que me digas, ¡gracias!, que valores lo que hago, que me preguntes como me encuentro, que me mires con afecto, que me visites en la residencia o en el hospital, que me ayudes a fin de que pueda alimentar la familia, a encontrar trabajo, a llegar a fin de mes…”. 

Navidad nos hace sentir más hermanados: hijos de un mismo Padre, hermanos de Jesús, de la misma familia; y nos hace agradecer el don que cada persona es para los demás. El don que tú eres para quienes caminan a tu lado en esta vida, para tu familia, para tus otros hermanos en la fe, para los vecinos del pueblo, villa o ciudad donde resides. 

Navidad nos ayuda a saborear la felicidad de confiar en Jesús y en su Buena Noticia para vivir cada día. Es preciso que la alegría de la Navidad sea la alegría profunda de cada día. 

Navidad nos permite vivir la alegría de darnos y de dar lo mejor de nosotros mismos, para que Jesús sea “la Buena Nueva” para toda persona. La gloria de Dios es que el hombre viva. 

Navidad me estimula a valorar tu misión como sacerdote, diácono, responsable de las actividades parroquiales, de movimientos, actividades pastorales, como padre o madre de familia, como abuelo, como educador, como responsable de instituciones que buscan el bien de las personas y, sobre todo, para que –como los ángeles y los pastores- proclames la Buena Nueva de Jesús con tu vida y tus palabras. 

De todo corazón te digo “¡gracias!”, y deseo que recibas este agradecimiento como un sencillo regalo de esta Navidad. Es difícil decirte todo lo que siento, y todavía más mostrarlo. Por eso, te ofrezco la bendición de parte de Dios, que es la mejor felicitación: “En esta Navidad, que Dios te bendiga y te guarde. Que te permita experimentar su amor y te de paz”. 

¡Santa y alegre Navidad para ti y tu familia! 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 357 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.