La mula y el buey en el portal

Mons. Jesús García Burillo      «Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno». Con esta frase textual, el Papa nos invita a todos a colocar las entrañables figuras en nuestros belenes. Si tan clara es la invitación del Papa, ¿cómo se ha armado tanto revuelo en torno a las conocidas figuras?

Con gran alegría, en efecto, la Iglesia ha recibido, justo antes de comenzar el tiempo de Adviento, el esperado libro del Papa Benedicto XVI sobre la infancia de Jesús, que completa su obra dedicada a Jesús de Nazareth. La prensa que anunció la noticia de la nueva obra no fue muy acertada, pues lo
que más divulgó fue que “el Papa había dicho que en la Biblia no dice nada de la mula y el buey junto al pesebre y que por lo tanto la lógica consecuencia sería quitarlos de tal escena -típicamente navideña-”. Pero, realmente, ¿qué es lo que dijo el Santo Padre?

El Papa comienza la reflexión sobre el nacimiento de Jesús haciendo referencia al versículo del evangelio de Lucas (2,7) donde se dice que «María puso a su niño recién nacido en un pesebre»

(pág. 74). Primero, con respecto al pesebre, recurre a una interpretación que da San Agustín, que dice: «El pesebre es donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en el pesebre quien se ha indicado a sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo… El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios, a la que el hombre está invitado para recibir el pan de Dios» (pág. 75). Contemplar el pesebre sería, pues, una invitación a participar en la Eucaristía, acercándonos a comulgar con la debida preparación, como es natural.

En segundo lugar, el Papa dice: «Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3 [que dice]: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende”» (pág. 76). Sería una reflexión sobre la necesidad que tenemos de reconocer al Señor, porque hasta el buey y el asno le reconocen.

De este modo, podemos afirmar que el Evangelio no habla explícitamente de la presencia de animales en la gruta; pero, al referirse a un pesebre, los supone. El Papa, en realidad no entra en este detalle; pero recoge la Tradición en la que se da valor e interpretación a la presencia de los animales en la gruta. Valor e interpretación que nacen de la misma Tradición bíblica: primero, haciendo referencia al versículo que hemos leído del profeta Isaías, y más adelante citando al profeta  Habacuc (3,2), que dice: “En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo, aparecerás”; un pasaje que puede tener una conexión clara con el libro del Éxodo 25,18-
20, indicando a aquellos dos seres alados que cubrían el Arca de la Alianza, y que eran dos ángeles. Sobre la singular conexión entre estos pasajes del Antiguo Testamento y el pesebre, el Papa escribe:

«Entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como representación de la humanidad… que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y… recibe la epifanía» (pág. 76). Por lo tanto, el Papa interpreta que los animales alrededor del pesebre del Niño Dios nos están representando a todos nosotros, a toda la humanidad; en cierto modo, nos invita a todos a contemplar al Niño Dios alrededor del pesebre, como convocados alrededor de la mesa del Pan bajado del cielo, donde Dios se manifiesta en la
humildad y la pobreza. Es decir, el Papa no nos priva de la presencia de la mula y el buey en el portal, sino que nos recomienda vivamente que consideremos el hondo significado que tienen estas figuras.

Esta interpretación del Papa Benedicto culmina con  una breve pero muy significativa invitación.

Dice así: «La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno» (pág. 76-77). Es decir: el no renunciar a estos dos personajes alrededor del pesebre, en medio de ese misterio “escondido” junto a José y María, es una
forma de afirmar nuestra presencia y participación (la de toda la humanidad y la creación entera) en el acontecimiento más importante de nuestra fe cristiana: la encarnación del Verbo y su presencia en medio de nosotros, como Palabra viva y ya operante en medio del mundo.

Os bendigo a todos.

+Jesús García Burillo

Obispo de Ávila

Mons. Jesús García Burillo
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Nació en Alfamén, Provincia y Archidiócesis de Zaragoza, el 28 de mayo de 1942. Tras finalizar la carrera de Profesor de E.G.B., inició los estudios eclesiásticos en Valladolid, ciudad a la que se trasladó desde muy joven, terminándolos en la Universidad de Comillas de Madrid. Fue ordenado sacerdote en Valladolid, el 25 de julio de 1971. En la misma Universidad de Comillas obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología y en 1977 el Doctorado en Teología Bíblica. Ha desempeñado el cargo de Vicario Episcopal en la Diócesis de Madrid, de la Vicaría III (1985-1996) y de la Vicaría VIII (1996-1998). Fue preconizado Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante el 19 de junio de 1998. Recibió la Ordenación Episcopal en Alicante el 19 de septiembre del mismo año. Preconizado Obispo de Ávila el 9 de enero de 2003, tomó posesión de la diócesis el pasado 23 de febrero de 2003, domingo. CARGOS DESEMPEÑADOS: Capellán de la Residencia Universitaria Torrecilla (Valladolid, 1971-75); Coadjutor de la parroquia de San Andrés de Villaverde (Madrid, 1977-79); Dir. de la Residencia Divino Maestro (Valladolid, 1964-66); Dir. de la Revista "Ekumene" (1966-71); Coordinador del Movimiento "Ekumene" en Andalucía (1966-71); Secretario General de la Vicaria III (Madrid, 1979-85); Vicario Episcopal de la Vicaría III (Madrid (1985-96); Vicario Episcopal de la Vicaría VIII (Madrid (1996-98). Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante (1998-2002) CARGOS EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL: Miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1999-) y Relaciones Interconfesionales (1999-). ACTIVIDADES: Profesor de E.G.B. (1962-64); Prof. titular en Estudio Agustiniano (Valladolid, 1972-74); Colaborador del C.S.I.C. (1974- 76); Profesor del Instituto Internacional de Teología a Distancia (Madrid, 1977-98); Profesor de Radio ECCA (1977-98). PUBLICACIONES: Destacan entre todas ellas: Catequesis de primera comunión, en colaboración (Madrid: Studio 1968); su Tesis doctoral El ciento por uno. Historia de las interpretaciones y exégesis, (Madrid: C.S.I.C. 1977). Ha colaborado en el Departamento de Producción del Instituto Internacional de Teología a Distancia (1977-1998).