El trabajo de los laicos

Mons. Jaume Pujol     En una audiencia general de finales de octubre, Benedicto XVI se preguntó: “¿Tiene la fe sólo un carácter personal, individual?, ¿vivo la fe sólo?”. “Ciertamente —dijo el Papa— el acto de fe es eminentemente personal, es una experiencia íntima que marca un cambio de dirección, una conversión personal (…) Pero este creer no es el resultado de una reflexión solitaria (…)  Es como un renacer en que me descubro unido no sólo a Jesús, sino también a todos los que recorren el mismo camino, y este nuevo nacimiento, que empieza con el bautismo, prosigue a lo largo de toda la existencia”.

Así es. Los cristianos, menos que nadie, no somos seres solitarios. Observemos cualquier calle de nuestras ciudades o cualquier camino de nuestros pueblos. Muchas gentes van y vienen, a sus casas, a sus trabajos, al encuentro con los amigos, a sus lugares de distracción. ¿Cómo reconocer a los cristianos entre ellos? Desde luego ningún signo externo les anuncia, visten de modo parecido, tienen semejantes inquietudes por sus familias, sus trabajos y sus problemas. Les distingue algo tan interior como la fe que, sin embargo, debe tener una manifestación externa en su sonrisa frecuente, en su trato amable, en que son personas de paz, exigentes con ellos mismos, comprensivos con los demás.

La gran mayoría son laicos que viven de acuerdo con el bautismo que recibieron y con la fe de la Iglesia que les acoge. No se pasan el día en el templo, a pesar de cuanto lo valoran, sino en su casa familiar, en la calle, en las oficinas, en el lugar donde coinciden con sus colegas; pero esto no es un obstáculo para su misión evangelizadora, todo lo contrario, Dios les ha puesto allí.

El Concilio Vaticano II, en su Constitución “Lumen gentium”, cita los tres vínculos que definen a un católico según San Roberto Belarmino: la profesión de fe, los sacramentos y la obediencia al Papa y a los obispos. A los que la constitución conciliar añade, de acuerdo con San Agustín, el vínculo de la caridad. Así deben ser los laicos para desempeñar su labor: personas con hondas raíces espirituales (que amen la Eucaristía, la Penitencia, que sean fieles al Papa, que se sientan miembros vivos de sus parroquias) y a la vez, personas solidarias, conscientes de que deben imitar a Jesucristo en la atención a los pobres y enfermos.

El escritor C.S. Lewis soñó en un futuro en el que emergerían estos cristianos de nuestra época, personas sin complejos, pero sencillas. Meditaba que hace muchos siglos se desarrollaron criaturas con armaduras que dominaban el mundo; hubiera podido pensarse que la evolución traería a otros hombres con armaduras más duras aún, inexpugnables; en cambio lo que vino fue que se acabó la ley del más fuerte, para dar paso a la inteligencia, a un mundo dominado por las personas más preparadas. El futuro —decía Lewis— no pertenecerá a los más sabios, igual que no fue de los más fuertes, sino que el cambio va en una dirección muy distinta: pasar de ser criaturas de Dios a ser hijos de Dios, con la conciencia de esta filiación. ¿No es esto la santidad?

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.