Una Navidad inolvidable

Mons. Jaume Pujol      El recuerdo del médico y sacerdote Pere Tarrés (1905-1950), beatificado en 2004, está muy presente en Manresa, su ciudad de nacimiento; Barcelona, donde se encuentra enterrado en la iglesia de Sarrià; en Núria y otros parajes, que fueron testigos de su amor por el excursionismo y las montañas. Pero en estas vísperas navideñas su recuerdo va especialmente ligado a nuestras tierras de Tarragona y Terres de l’Ebre. Durante la Guerra Civil estuvo movilizado como médico militar y acompañaba a los soldados en los alrededores de Garcia, en el Baix Ebre cuando llegó la Navidad. En aquellos días el frente estaba tranquilo, aunque veían pasar sobre sus cabezas los bombarderos que iban en dirección a Barcelona.

En estas circunstancias fue llamado de una masía en la que se hallaba enfermo un niño de dos años. El doctor Tarrés, cuya espiritualidad chocaba con la brutalidad y las blasfemias de muchos compañeros de batallón, recordaba —después que atendió a aquel niño— que lo besó como si fuera imagen del Divino Niño, al que aquel año no podría adorar por Navidad. Fue su modo de celebrar aquella Navidad tan especial como inolvidable. Días después, lo mismo que sus compañeros, los combates les alcanzaron y tuvieron que huir a toda prisa hacia la sierra del Montsant, desde donde emprendieron la retirada, primero a Falset y luego a Tarragona y El Vendrell.

Me he entretenido en el testimonio que dejó el propio Tarrés en su Mi Diario de guerra, con la mirada puesta en el nacimiento de Jesús en Belén, que en su caso se vio representado por aquel niño pequeño en una masía perdida. Como aquel joven médico, nosotros estamos invitados estos días por la Iglesia a tener presente el gran misterio de nuestra salvación. El Mesías anunciado durante cientos de años por los profetas, nació en un establo. No podía escoger un lugar más humilde. Es como si se hubiera propuesto venir de incógnito para no ser reconocido.

Esta sencillez desconcertante —el Rey del mundo que no encuentra posada— es una gran lección para nosotros. Nos ayuda a desprendernos de nuestros caprichos egoístas y ambiciones poco nobles. Y al mismo tiempo nos empuja a ayudar a las personas más pobres, que quizá no tienen techo donde cobijarse, o no tienen comida, o trabajo para sustentar a su familia. ¡Cuánto sufrirían María y José —como lo haría cualquier padre—, al no encontrar un lugar para el reposo y unas mínimas seguridades en aquella situación angustiosa!  Y ¡qué consuelo tendrían cuando los pastores y los Magos acudieron a adorar a Aquel que había nacido y llevarle algunos presentes!

En estas fechas navideñas nos hacemos regalos unos a otros. Pero no olvidemos el obsequio que nos pide Dios: el regalo de arrodillarnos también nosotros ante Jesús que acaba de nacer. Seguramente es lo que vimos hacer a nuestros padres y abuelos. Cada generación ha adorado a Jesucristo acunado en un pesebre, y ahora nos toca a nosotros. Vivir la Navidad en familia, reuniéndonos todos, y vivirla en solidaridad con los más necesitados, es el modo cristiano de celebrar estos días.  Que para cada uno de nosotros esta Navidad sea inolvidable. Que, como el beato Pere Tarrés, entre bombardeos (en nuestro caso de planes y atracciones), sepamos ver en los otros el rostro de Cristo.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.