Responder a la iniciativa de Dios

Mons. Joan Piris     Celebrando la fiesta de la Purísima y proclamando que «Dios envió al ángel Gabriel» y el mensaje correspondiente: «el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios…, porque para Dios no hay nada imposible «(cfr. Lc 1,26. 35-37); estamos afirmando que Dios ha tomado la iniciativa y ha llegado el tiempo de mirar hacia el futuro, contemplando un proyecto que María de Nazaret ha hecho suyo con todo el corazón.

Ante la iniciativa de Dios se requiere nuestra docilidad porque Él actúa en la historia con nuestra mediación. Pero la respuesta de María: «Soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38) no es una docilidad inoperante. Se pone al servicio de la iniciativa de Dios pero cargada de creatividad y de iniciativas: el efecto inmediato es echar una mano a su prima Isabel, una imagen de servicio bien luminosa. Creyó lo que se le estaba comunicando y fue allí «decididamente» a ayudar. Y luego, conocemos su maternidad con todo un conjunto de experiencias, incluido el exilio, fruto de poner las propias capacidades al servicio del Espíritu.

En nuestra vida cristiana la docilidad al querer de Dios es un desafío. Nos llama a utilizar al máximo todas nuestras cualidades y poner todos los dones recibidos al servicio de su iniciativa fundamental. Si la disposición incondicional de María ha abierto el camino: «la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14), también todos los esfuerzos que se hacen bajo la potencia del Espíritu llevan consigo la eficacia de la Encarnación. Ahora decimos la ‘inculturación’ del Evangelio.

Se trata de una tarea compleja pero importante y de mucha actualidad. Y siempre es fruto de estos dos primeros pasos: Dios que interviene y los cristianos dóciles que se entregan al servicio total de las iniciativas del Espíritu, en favor de una humanidad cada día más necesitada de esperanza.

Hay quien dice que la razón del atractivo singular que el misterio de la Inmaculada Concepción de María ha ejercido en tantos tiempos y lugares es por una especie de nostalgia de la inocencia y la alegría del Paraíso perdido. En todo caso, celebrando este misterio de salvación, estamos afirmando con toda la Iglesia que Ella no vive de un pasado corrompido sino del futuro, de aquella etapa de posibilidades y de bendición de Dios a la que todos estamos igualmente llamados (Ef 1,3-6.11-12).

Y mirando a María, que se abrió completamente a la acción del Espíritu, aprendemos su gran lección de actividad pastoral, de certeza, que pasa a través de la pequeñez y nuestras incapacidades. La esperanza cristiana es confianza en la fidelidad de Dios que cumple lo que promete y se apoya en la presencia permanente de Cristo y de su Espíritu en la Iglesia. Renovemos también nosotros la voluntad de dar una respuesta dócil a la iniciativa del Espíritu, haciendo cada día más y mejor el camino de la vida totalmente orientados hacia este futuro definitivo.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.