Europa ha de redescubrir África

Mons. Lluís Martínez Sistach    África parece lejana, pero nos es geográficamente muy próxima. Sus problemas los vemos sobre todo a través de los emigrantes que, después de un viaje dramático, llegan a nuestras costas buscando un futuro mejor. La pretendida felicidad de Europa, mostrada por los medios de comunicación, atrae sobre todo a los jóvenes de aquel continente.

Ya en otras ocasiones he hablado de la mala prensa que tiene este continente en los países de Occidente. Parece que los medios sólo muestren imágenes africanas cuando hay corrupción, terrorismo, hambre y enfermedades (con los 24 millones de infectados por el sida). Pero la realidad del continente negro, en cuanto a la vida de sus poblaciones, es muy diferente. África, con sus mil millones de habitantes, es una gran reserva en muchos órdenes, también en el orden de los valores humanos.

Se podrá decir que si África tiene sus problemas, también nosotros, sobre todo con la crisis económica, tenemos los nuestros. Se dice que nosotros no podemos hacer lo que es imposible para unos países a menudo víctimas dela corrupción. Yse nos pide que seamos realistas. Hay que reconocer que el pesimismo es una posición cómoda.

 Sin embargo, aceptemos el desafío de ser realistas. El realismo inteligente no equivale a encerrarse en nuestro propio territorio. La crisis de esos países producirá cada vez más emigrantes, que las fronteras no podrán parar. Necesariamente, África será una de las protagonistas del futuro del mundo, tanto por su población joven como por sus recursos en todos los órdenes. Se dice, con razón, que no se trata de un continente pobre, sino de un continente empobrecido, sobre todo por algunos gobiernos de ayer y de hoy. También en este sentido Europa tiene unas responsabilidades que no podemos olvidar.

Hemos de trabajar contra la miseria en el llamado continente de la esperanza. La Iglesia no ha olvidado a África, como lo muestra la activa presencia de tantos misioneros y misioneras, de tantas congregaciones y obras de la Iglesia, que trabajan en los campos de la educación, de la promoción de la mujer, de la sanidad y de la evangelización.

Si en muchos países el cristianismo llegó de la mano del colonialismo, también es cierto que muy pronto se trabajó para poner a la Iglesia en manos de los autóctonos y hoy tenemos una Iglesia verdaderamente africana, enraizada en la cultura de aquellas poblaciones. Esto se puso de relieve sobre todo con ocasión del Sínodo de los Obispos especial para el continente celebrado el año 2009.

Para que cambie nuestra actitud hacia el mundo africano, lo primero que tendríamos que hacer entre nosotros es mejorar su imagen. Sería necesario hacer surgir –o por lo menos hacer resurgir- la simpatía hacia aquellos pueblos, en especial entre los jóvenes, en la escuela y con otras iniciativas. No podemos encerrarnos en nosotros mismos, pensando que estamos ante una pretendida amenaza a nuestro bienestar.

Este sentimiento de simpatía debería ir acompañado de una política inteligente de ayuda al desarrollo de aquellas poblaciones. En un mundo cada día más globalizado e interdependiente, el futuro mejor que queremos no lo podremos hacer los europeos solos. 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.