Caminando hacia la Navidad. Adviento 2012.

Mons. José Mazuelos     «Oíd la Palabra de Dios y anunciad a los confines de la tierra: ¡Animo, no temáis! Dios viene, nuestro Salvador» (Cf. Jr 31, 10; Is 35, 4)

Queridos diocesanos:

Una vez más comenzamos el nuevo año litúrgico con la llegada del Adviento, el período que nos prepara para celebrar la venida de Dios entre nosotros: «Porque tanto ha amado Dios al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito» (Jn 3, 16).

En este Año de la Fe, el Adviento reviste para nosotros un atractivo más profundo, porque a todos se nos invita a cruzar la puerta de la fe acogiendo, con corazón limpio y libre, abierto y sediento, la Palabra de Dios, llena de su gracia transformadora.

El Adviento nos llama a contemplar al Señor presente entre nosotros y a entrar por la “puerta” de la vida verdadera que es Cristo. Como nos recuerda insistentemente la liturgia es un tiempo de vigilancia para recibir al Señor.

Otro elemento fundamental del Adviento es la ‘espera’, una espera que es al mismo tiempo esperanza. El Adviento nos impulsa a entender el sentido del tiempo y de la historia como ‘kairós’, como ocasión propicia para nuestra salvación. Y para vivir alegres y gritar con fuerza: ¡Ven Señor Jesús!

En este Adviento marcado por el paro y la inquietud que siembra por doquier la crisis económica tenemos la posibilidad de convertirnos en testigos de esperanza.

En unos momentos tan recios como los actuales, la Iglesia por boca de su pastor nos recuerda que la fe sin la caridad no da fruto. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. (PF. 14) Gracias a la fe podemos reconocer en quienes nos piden un gesto de amor el rostro del Señor crucificado).

«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40). Sostenidos por la fe, afrontamos con esperanza nuestro compromiso en el mundo, aguardando «unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia»(cf. Ap 21, 1).

De hecho, ya hay motivos para la esperanza al comprobar con agradecimiento tantos gestos de caridad y de generosidad que se están multiplicando en estos días.

Las puertas de muchas casas se han abierto para acoger a familiares desahuciados, la mesa familiar se ha hecho más grande para que en ella puedan sentarse los familiares y vecinos en paro, las pensiones de los abuelos suavizan las necesidades de los hijos, etc. Una vez más resuenan con fuerza las palabras del evangelio «venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me distéis de comer…»

Al mismo tiempo, la Iglesia nos sigue invitando en este Adviento a vivir con más intensidad la oración para seguir haciendo presentes las primicias de ese cielo nuevo y esa tierra nueva donde reine el amor. Nos llama a una verdadera conversión interior preparándole caminos al Señor para que venga a nacer ‘en’ y ‘entre’ nosotros; y al mismo tiempo, compartir nuestros bienes con los más necesitados, ayudando a CÁRITAS a redoblar sus esfuerzos para salir al paso de la situación acuciante en la que se encuentran tantos afectados por la crisis económica.

Por último, es necesario en este Adviento contemplar a María en el misterio de la salvación, amarla e imitar su fe y virtud. A Ella, la mujer escogida para ser Madre de Dios, le pedimos que nos acompañe para recorrer este camino y tiempo de salvación y como Ella a estar dispuesto a acoger a Jesús, hecho Niño por amor a los hombres.

Que Dios os bendiga,

+ José Mazuelos Pérez

Obispo Asidonia-Jerez

Mons. José Mazuelos Pérez
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Nace el 9 de Octubre de 1960 en Osuna (Sevilla). Tras cursar estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Hispalense, obtiene en Junio de 1983 el título de licenciado en Medicina. Ejerce como médico en su pueblo natal y, durante su servicio militar en la Armada, en el Hospital Militar de San Carlos de San Fernando (Cádiz). En Octubre de 1985 ingresa en el Seminario de Sevilla, donde cursa los estudios eclesiásticos. El 17 de Marzo de 1990 es ordenado sacerdote en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Sevilla, y es nombrado párroco de la Parroquia S. Isidro Labrador del Priorato en Lora del Río (Sevilla), donde permanece hasta Septiembre de 1993, que es enviado a realizar estudios en Roma. En el año 1995 obtiene la Licenciatura en Teología moral en la Academia Alfonsiana - Universidad Lateranense de Roma. En el 1998, en la misma Universidad, defiende la tesis: “Posibilidad y significado de una bioética mediterránea. Estudio comparativo de los modelos bioéticos de D. Gracia y H.T. Engelhardt”, obteniendo el título de doctor en Teología Moral. También, durante su estancia en Roma, realiza el Curso de Perfeccionamiento en Bioética en la Facultad de Medicina Gemelli y colabora en la parroquia de Santa Francesca Cabrini de Roma. En Octubre de 1998 es nombrado Párroco de Santa María de las Nieves de Benacazón y Subdirector del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla. En Octubre del año 2000 es designado Director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla, Delegado de Pastoral Universitaria y Director Espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad Hispalense. El 27 de Abril de 2002 es nombrado Canónigo Penitenciario de la Iglesia Catedral de Sevilla y posteriormente miembro del Colegio de Consultores. Desde su doctorado ha realizado labores docentes como Profesor de la Licenciatura en Moral de la Facultad de Teología de S. Dámaso de Madrid. Profesor auxiliar de la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao (Perú). Profesor del Instituto Superior de Ciencias Teológicas de Jerez donde, desde su fundación, realiza su docencia como profesor de Teología Moral. Es también Consultor de la Subcomisión de Familia de la Conferencia Episcopal Española. Ha dado diversos cursos, conferencias y seminarios de formación sobre temas de bioéticas a sacerdotes y seglares en diferentes diócesis de España y del extranjero. Se destacan algunas de sus publicaciones tanto en revistas como en obras colectivas: Reflexiones sobre la eutanasia, Isidorianum 16 (1999) 457-488. El problema del inicio de la vida humana y su tutela en el tercer milenio, Burgense 2 (2000) 517-534. Fundamentos y contenidos de la cultura de la vida en el Magisterio de Juan Pablo II, Burgense 45/2 (2004) 465-486. Iglesia y cultura de la vida: retos de la bioética, Asidonense 1 (2008). Reconocimiento de la dignidad personal en la procreación y el origen, en la enfermedad y el final de la vida, en CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Bioética: Reconocimiento de la persona, Madrid 2002, p. 29-53. La fe cristiana fundamento de una educación sexual responsable, en ARZOBISPADO DE SEVILLA, La formación humana en la vida y ministerio del sacerdote, Sevilla 2002, p. 155-169. Libertad de investigación y respeto a la vida, en J.J. PÉREZ-SOBA (Ed.) Para ser libres nos ha liberado, Madrid 2003, p. 204-220. Metabioética y Relación Médico-enfermo, en C. SIMÓN (dir), Diccionario de bioética, Monte Carmelo, Burgos 2006. La vida humana naciente: clarificación y juicio moral, en J. RICO PAVÉS (dir.), La fe de los sencillos. Comentario a la Instrucción Pastoral Teología y secularización en España, En prensa.