Los agentes de la nueva evangelización

Mons. Ángel Rubio       1. El Espíritu Santo es el principal agente de la nueva evangelización, el que da fuerza a las almas e ilumina las mentes. El Sínodo afirma: “Estamos convencidos, además, de que la fuerza del Espíritu del Señor puede renovar a su Iglesia y hacerla de nuevo esplendorosa si nos dejamos transformar por Él” (n. 5).

2. Toda la Iglesia de Cristo es agente de evangelización. Ningún cristiano puede quedar exento de esta tarea de la nueva evangelización, que proviene de los mismos sacramentos del Bautismo y Confirmación. El Sínodo afirma: “En estos días, muchos obispos, varias veces, nos han recordado que, para poder evangelizar el mundo, la Iglesia debe, ante todo, ponerse a la escucha de la Palabra. La invitación a evangelizar se traduce en una llamada a la conversión” (n. 5).

3. La jerarquía de la Iglesia, el Papa y los obispos, fue instituida para asegurar al Pueblo de Dios su dirección pastoral y sus medios de crecimiento. El Sínodo afirma: “Sentimos sinceramente el deber de convertirnos a la potencia de Cristo que es capaz de hacer todas las cosas nuevas” (n. 5).

4. La nueva evangelización tiene necesidad de nuevos evangelizadores y éstos son  particularmente lossacerdotes y diáconosEl Sínodo afirma: “Hemos de constituir comunidades acogedoras, en las cuales todos los marginados se encuentren como en su casa, con experiencias concretas de comunión que, con la fuerza ardiente del amor atraigan la mirada desencantada de la humanidad contemporánea. La belleza de la fe debe resplandecer, en particular, en la sagrada liturgia, sobre todo en la Eucaristía dominical” (n. 3).

5. Los religiosos y personas consagradas están llamados a para presentar a la humanidad de hoy el rostro de Cristo. El Sínodo afirma: “Son particulares testigos en la Iglesia y en el mundo cuantos el Señor ha llamado a la vida consagrada, una vida que, precisamente porque está dedicada totalmente a Él, en el ejercicio de pobreza, castidad y obediencia, es el signo de un mundo futuro que relativiza cualquier bien de este mundo” (n. 7).

6. La nueva evangelización necesita un laicado adulto y responsable mediante el cual la Iglesia esté presente en los diversos sectores del mundo como fermento de esperanza y amor (Chl 17). El Sínodo afirma: “La secularización y la crisis del primado de la política y del Estado piden a la Iglesia repensar su propia presencia en la sociedad, sin renunciar a ella. Las muchas y siempre nuevas formas de pobreza abren espacios inéditos al servicio de la caridad: la proclamación del Evangelio compromete a la Iglesia a estar al lado de los pobres y compartir con ellos sus sufrimientos, como lo hacía Jesús” (n. 6).

7. La familia es sujeto y objeto de la evangelización. El ministerio de evangelización de los padres cristianos es original e insustituible. El Sínodo afirma: “Los obispos nos vemos impulsados a afirmar que tenemos que desarrollar un especial cuidado por la familia por su misión en la sociedad y en la Iglesia, creando itinerarios específicos de acompañamiento antes y después del matrimonio (..) Las comunidades católicas estén abiertas a acompañar cuantos viven situaciones  (irregulares) y favorecer caminos de conversión y reconciliación” (n. 7).

8. La Iglesia es joven porque hay muchísimos jóvenes, que son Iglesia con toda el alma y que lo son de manera muy consciente, llenos del amor a Cristo, sin miedo a manifestarlo públicamente. El Sínodo afirma:“La nueva evangelización tiene un campo particularmente exigente pero al mismo tiempo prometedor en el mundo de los jóvenes, Los jóvenes tienen un papel activo en la obra de la evangelización, sobre todo en sus ambientes” (n. 9).

9. Los catequistas son aquellos que llenos del espíritu apostólico prestan con grandes sacrificios una ayuda singular y enteramente necesaria para la esperanza de la fe y de la Iglesia. El Sínodo afirma: “Quién ha recibido la vida nueva del encuentro con Jesús, a su vez no puede hacer menos que convertirse en anunciador de verdad y esperanza para los demás” (n. 1).

10. Alas asociaciones y movimientos laicales se les pide un decidido ímpetu misionero que les lleve a ser sujetos de una nueva evangelización. El Sínodo afirma: “Los cambios sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos nos llaman a algo nuevo: a vivir de un modo renovado nuestra experiencia comunitaria de fe y el anuncio, mediante una evangelización «nueva en su ardor, en sus métodos, en sus expresiones»” (n. 12).

+ Ángel Rubio Castro

 Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Articles
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.