Ojalá oigáis su voz

Mons. Joan Piris    Puede resonar lejana pero hay que estar en silencio, poner atención y seguir las señales. Además de los muchos ruidos que pueden confundir e impedirnos identificarla, están las naturales dificultades para escucharla.

Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a cumplir un papel en la vida. A esto le llamamos vocación, llamada particular que Dios hace a cada persona para participar de una manera especial en su Proyecto y debemos observar las señales que nos da en la vida ordinaria. Puede venir acompañada de una cierta atracción sin saber por qué, es algo que nos gusta o nos apasiona, lo que quisiéramos «ser» y a lo que nos sentimos llamados. Quizá porque hemos conocido a alguien que era así, o se nos ha hablado del asunto, o porque lo hemos visto en un reportaje.

Hace algunos miles de años Dios, por medio del profeta Isaías, habló así a su Pueblo, a quien había llamado para Él: “Escucha, Israel, pueblo de Jacob, mi siervo, a quien yo he elegido, pueblo descendiente de mi amigo Abraham: Yo te saqué del confín de la tierra, te llamé desde el rincón más alejado y te dije: ‘Tú eres mi siervo.’ Yo te elegí y no te he rechazado. No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa. (Is 41,8-10).

Descubrir la propia vocación no es cosa de un día, es un proceso que lleva tiempo y que requiere perseverancia, abrir los ojos, los oídos y sobre todo el corazón para saber escuchar la voz de Dios. Sería bueno meditar la vocación de Samuel (1Sam 3,1-10) que termina con aquella conocida respuesta: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».

Dios sigue llamándonos por nuestro nombre a colaborar con Él en la construcción de un mundo diferente: Samuel no sabía lo que Dios iba a pedirle, pero se entregó a Él y se dispuso a escucharlo. Tuvo la ayuda inestimable de Elías que le enseñó a vivir a la escucha. Ojalá encontremos nosotros mediaciones como la de Elías: en casa, en el colegio, en el trabajo, en la parroquia. Dios no se complace en cristianos que se conforman siendo simples espectadores en la vida o «yendo a Misa los domingos» y poco más. Dios nos llama a hacer mucho más por Él y por los hermanos en esta vida.

Durante este Año de la fe, podríamos hacer el propósito de escuchar la voz de Dios que nos puede hablar de muchas maneras. Debemos estar con el corazón atento. Expresémosle nuestra disposición a descubrir cuál es la vocación a la que nos está llamando, y pidámosle fuerzas para perseverar en la búsqueda y en la respuesta a lo que nos pida: «No me habéis elegido vosotros a mí; soy yo quien os he elegido a vosotros y os he confiado la misión de ir por todas partes y dar fruto, y un fruto que dure»(Jn 15,16).

La búsqueda de la vocación no siempre es fácil, porque no se muestra de una forma tangible. Hay que seguir buscando sin saber muy bien qué encontraremos, pero dispuestos a tomar decisiones.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola, 

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.