María Inmaculada, signo de esperanza

Mons. Lluís Martínez Sistach     En esta primera semana de diciembre nos encontramos ante dos celebraciones que tienen una gran significación para los cristianos: hoy iniciamos el tiempo de Adviento, tiempo de preparación espiritual para la Navidad, y el próximo sábado se celebra la solemnidad de la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, la popular fiesta de la Purísima.

En este Año de laFe esoportuno recordar que en esta fiesta los cristianos celebramos sobre todo un hecho de la historia dela salvación. Lacelebración dela Concepción Inmaculadade María nos lleva a revivir el hecho de que Dios le otorgó un papel muy importante en la historia de nuestra redención. Aquella muchacha de Nazaret fue escogida por Dios y recibió una misión decisiva: ser la madre del Hijo de Dios que se encarnó en sus entrañas virginales por obra del Espíritu Santo. Y todo esto para la salvación dela humanidad. Dios, creador del hombre y de la mujer, en la plenitud de los tiempos, asumió la naturaleza humana creada por él y pidió la colaboración de María.

María es aquella mujer que Dios quiso “santa e inmaculada en su presencia antes de la creación del mundo”. Esta presencia de María en el plan de Dios está directamente vinculada al misterio de Cristo, porque es la que tenía que ser su madre. El prefacio de la fiesta lo expresa magníficamente, al dar gracias a Dios Padre, “porque libraste a la Virgen María de toda mancha de pecado original, para que en la plenitud de la gracia fuese digna madre de tu Hijo y comienzo e imagen de la Iglesia, Esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura”.

Y añade el prefacio que “Purísima había de ser la Virgen que nos diera el Cordero inocente que quita el pecado del mundo. Purísima la que, entre todos los hombres, es abogada de gracia y ejemplo de santidad”. Santa María está también íntimamente relacionada con Cristo de otra manera: ella es inmaculada –exenta de todo pecado- porque la riqueza de la gracia de Dios, la que nos viene por el misterio de la muerte y la resurrección de Cristo, se ha desbordado en ella, se ha anticipado en ella.

 Celebrar esta solemnidad es, pues, celebrar el misterio de Cristo en su fruto más pleno y precioso. Este mensaje de la fiesta de la Purísima no queda lejos de nosotros, porque también nosotros hemos sido elegidos y también a nosotros ha llegado, por el bautismo y los demás sacramentos de la Iglesia, la eficacia de la sangre redentora de Cristo. Nosotros participamos constantemente de esta riqueza de gracia, sobre todo en la celebración de la Eucaristía, que es la actualización del misterio pascual de Jesucristo.

Benedicto XVI acaba su encíclica sobre la esperanza diciendo que Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la vida de las personas y sobre la historia dela humanidad. Peroañade que para llegar a él necesitamos también unas luces próximas, personas que son luz al reflejar la luz de Cristo.

María es ciertamente una de estas luces. Ella es una estrella de esperanza y Juan Pablo II y Benedicto XVI la han saludado como “estrella de la nueva evangelización”. La solemnidad dela Inmaculada Concepciónde María, en el clima del Adviento, nos aporta siempre un sentimiento de ternura y de acción de gracias al contemplar lo que Dios hizo en María y también lo que ha hecho en nosotros como una expresión patente de su amor.      

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.