La esperanza cristiana en el Adviento

Mons. Vicente Jiménez     El Adviento es tiempo de la alegre esperanza. En esta carta pastoral ofrezco dos perfiles de la esperanza cristiana.

Esperanza enraizada en Cristo. La esperanza cristiana es el estilo de vida de quienes se enfrentan a la realidad “enraizados y edificados en Jesucristo” (Col 2, 6).

Esta es la consigna de San Pablo a las primeras comunidades cristianas: “Ya que habéis aceptado a Cristo Jesús como Señor, vivid como cristianos: enraizados en él, id construyéndoos sobre él; apoyados en la fe tal como os enseñaron, rebosando agradecimiento” (Col 2, 6).

Todo puede ir mal en nuestra vida personal y en la sociedad; se pueden
desmoronar nuestras expectativas y seguridades; puede llegar la oscuridad, el dolor o la vejez. Lo importante es que el “hombre interior” que vive de la fe, no se desmorone:

“Aunque nuestro exterior se vaya desmoronando, nuestro interior se renueva de día en día” (2 Cor 4, 16). La esperanza cristiana solo brota del Señor: “Mire cada cual cómo está construyendo. Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto: Jesucristo” (1 Cor 3, 10-11).

Esperanza paciente. La esperanza cristiana se traduce muchas veces en
paciencia. Esta esperanza tan necesaria hoy, no es algo pasivo. La paciencia (hypomoné) de la que habla el Nuevo Testamento es aguante activo, entereza, perseverancia, resistencia activa, saber “plantar cara” a la adversidad. Precisamente es en la adversidad y en la prueba donde se ejercita la paciencia: “Nos gloriamos incluso en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, la paciencia, virtud probada, la virtud probada, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por le Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5, 3-5). Se entiende así bien la exhortación de Hebreos: “No renunciéis a vuestra
valentía, que tendrá una gran recompensa. Os hace falta paciencia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa” (Hb 10, 35-36).
Esta llamada a la paciencia se ha de orientar en una doble dirección. En primer
lugar, ha de ser escuchada por los impacientes, los que quieren el cumplimiento ya ahora, sin esperar más; los que no entienden la paciencia de Dios que, respetando la libertad del hombre, deja que la historia se desarrolle incluso contra sus planes; los que juzgan en lugar de anunciar el Evangelio; los que apremian en lugar de orar; los que condenan en lugar de ofrecer “el ministerio de la reconciliación” ( 2 Cor 5, 18); los que quieren separar ya el trigo de la cizaña en lugar de dejarlos crecer hasta el momento de la siega.

Pero ha de ser escuchada también por los resignados; los que están
cansados por las decepciones, la inutilidad de los esfuerzos, la impermeabilidad del hombre moderno al Evangelio.

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.