Jesucristo, Rey del universo

Mons. Eusebio Hernández     Queridos hermanos y amigos:

En este último domingo del año litúrgico se nos presenta la figura de Jesucristo como rey del universo. Esta solemnidad quiere ser como una síntesis de todo lo que hemos celebrado en el año litúrgico. Jesucristo es el centro de nuestras vidas, a quien la Iglesia anuncia como su Señor y su Rey, portador de vida y salvación para todo el que cree en Él.

El evangelio que hoy escuchamos (Juan 18, 33-37) nos lo presenta en el momento de su pasión. Ante Pilato Jesús proclama: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad”.

Curiosamente, en lo que es un momento de fracaso, la pasión, Jesús se proclama solemnemente como Rey y Señor. Subraya, pues, que en su Pasión y su Cruz va a presentarse como Rey para la salvación del mundo. El pecado y la muerte van en Él a ser vencidos para siempre y, de esta forma, va a hacer participes de su realeza a todos los que crean en Él que es la verdad.

Quien se encuentra con Él está llamado a participar de su victoria y, por lo tanto, de su realeza. Así lo dice el mismo Jesús en otro texto del evangelio de Lucas (17, 20): “El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o allí; porque mirad el Reino de Dios está dentro de vosotros”.

Nuestra misión como cristianos es, pues, encontrar este Reino y hacer que sea una realidad viva en cada uno de nosotros. Busquémoslo en la sencillez de nuestras vidas y en la verdad que Jesucristo nos presenta. Y, una vez encontrado este Reino, procuremos vivirlo junto a otros que comparten nuestro camino en la Iglesia, y transmitamos con nuestra vida, con nuestra palabras y actitudes, aquello que, como un tesoro, hemos encontrado.

Y nuestro anuncio es sobre todo que Dios es amor (1Jn 4,8.16). Nos ha creado por amor y para el amor. Por el inmenso amor que le tiene a su criatura humana, no quiere que nadie se pierda, y tanto lo quiere que Él mismo se ha hecho uno como nosotros, Él mismo asumió nuestra naturaleza humana para cargar sobre sí nuestro pecado y para reconciliarnos… ¡en la Cruz! Dios ha hecho todo, hasta lo impensable, para que su criatura humana tenga vida, la tenga en abundancia y la tenga para toda la eternidad.

Y este anuncio lo debemos hacer aunque pensemos que a muchos no les interesa o incluso lo rechazan. Así aunque algunos vivan en la exclusión de Dios de su propia vida para seguir su propio camino lejos de Dios, sin Dios, y muchas veces contra Dios. Nosotros desde la fe sabemos que a pesar de este rechazo, Dios los sigue amando totalmente. Cristo en la Cruz perdona, reconcilia y toca y toca, sin cansarse, a la puerta del corazón de todo hombre invitándolo a abrirle.

El prefacio de la Misa de esta solemnidad nos presenta lo que ha de ser nuestro objetivo evangelizador, especialmente en este Año de la Fe, llevar a toda la humanidad al conocimiento del Reino que Jesucristo ya ha comenzado: “El reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz“.

Que a Él, a Jesucristo nuestro Rey, sea dado la gloria y el poder!

Con todo afecto, os bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.