Expuesta al público la copia de la Sábana Santa conservada en la catedral de Plasencia

El pasado viernes día 23 en la Catedral Vieja o de Santa María de Plasencia se inauguraba allí donde se albergará la copia de la Sábana Santa de Turín, que custodia la Catedral de Plasencia, una exposición alusiva. En el acto de inauguración de esta exposición se llevó a cabo la ostensión de la copia de la Sábana Santa, que se conserva en esta diócesis. Después, Ignacio Dols Juste, miembro del Centro Español de Sindonología, impartió una conferencia sobre la copia placentina.

El Obispo de la diócesis, monseñor Amadeo Rodríguez Magro, clausuró el acto con unas palabras de agradecimiento a los presentes y además alabó el valor de la copia de la Sábana Santa que posteriormente descubrió con la ayuda del alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro.

Actualmente existen numerosas copias de la Sábana Santa de Turín, lienzo funerario que cubrió el cuerpo de Jesucristo desde que lo depositaron en el sepulcro hasta el momento de su resurrección. Una de esas copias es la que hay en la Catedral de Plasencia. Tiene una longitud de 446 centímetros y un ancho de 139 centímetros. Y el lienzo está rematado por un bordillo todo alrededor de 9 cm. de ancho, hay pocas copias con un bordillo tan ancho que ya estaba cosido antes de pintar, porque hay pintura encima.

De los cuatro lados del lienzo cuelgan unas presillas hechas de tela y unos cordoncillos hechos de hilo. Su finalidad sería sostener la copia horizontalmente para exponerla, o verticalmente a modo de estandarte. Algunas presillas y cordoncillos están deteriorados, lo que hace suponer que se utilizarían con bastante frecuencia.

El enigma de esta copia

La inscripción es lo más característico de esta copia, especialmente por la fecha que figura en ella. La primera y la tercera líneas son necesariamente del siglo XVII o posteriores. Pero la segunda es especialmente sorprendente. Nada menos que 1012. Si la fecha fuera cierta, esta copia tendría un valor inmenso, pues sería con mucho la más antigua, llevada a cabo en una época en la que no se conocía la Sábana de Turín en Europa. Pero en el 1012 se hubiera escrito la fecha en números romanos MXII.

De la observación visual con luz natural, con luz ultravioleta, con luz infrarroja y con microscopio electrónico nada hace pensar que las tres líneas del texto no se escribieran en la misma época y tal como aparecen ahora. Por el examen de otras copias, las características de la copia de Plasencia corresponden a las copias del siglo XVII salidas del taller de De La Rovere. En el texto se lee “pintó GIERº DELLA ROVERE”. Este taller tuvo la exclusiva de pintar copias desde 1610, y el 1637 es el año en el que murió el pintor. Si la fecha fuera 1612 no habría ningún enigma, sería una copia más salida de aquel taller. Pero la fecha originalmente pintada fue 1012. Por eso, podemos hablar del enigma de la copia de Plasencia.

Algunas diferencias de la copia de Plasencia con la Sábana de Turín radican en que en la placentina se ve la imagen por las dos caras del lienzo, porque es pintura. En la Sábana de Turín solo por una cara; no hay pintura y no sabemos cómo se produjo la imagen.

En la copia de Plasencia la imagen está en “positivo”, como cualquier otra pintura. En la Sábana de Turín está en “negativo”, como un cliché fotográfico tal y como queda al revelar los carretes. En la copia de Plasencia los pies están muy marcados, incluso con detalles. En la Sábana de Turín son poco perceptibles.

En el lienzo funerario que cubrió el cuerpo de Jesucristo se ve la figura de un hombre, semita, de unos 30/40 años, 1,80 de estatura y 75 kilos de peso aproximado. Es un cadáver que ha sido torturado: golpeado, flagelado, coronado de espinas, crucificado con clavos y alanceado en el costado después de muerto, presentando muchas manchas de sangre y signos de rigidez cadavérica. Hay noticia documentada de su presencia en Europa a partir de 1350 cuando Godofredo I de Charny legó la Sábana Santa a la iglesia-colegiata de Lirey.

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