Una cultura de la esperanza

Mons. Lluís Martínez Sistach     En estos tiempos de crisis, en que nos movemos entre tantas inseguridades e incertidumbres, puede parecer una ingenuidad o un atrevimiento invitar ala esperanza. Sinembargo, también en este tiempo nuestro, es preciso renovar el camino de la esperanza en el futuro, conscientes de que se trata de un camino que hay que recorrer con paciencia y esfuerzo, y no solos sino en la compañía de los demás cristianos.

Como ha escrito el profesor Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, “los últimos diez años, después de los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos primero y posteriormente en ciudades europeas como Madrid y Londres, han sido un tiempo de temor. Pero, después del temor, hemos de entrar en el tiempo dela esperanza. Hemosde rehacer una cultura de la esperanza”. Hemos de cultivarla cada día. La esperanza no se reduce a un clima de optimismo que se puede tener en un momento determinado y que nos puede abandonar en cualquier otro momento. La esperanza cristiana es una virtud teologal, lo que significa que es un don de Dios, y por esto la esperanza –por muchas que sean las dificultades- es fuerte y constante.

Actualmente, con motivo del reciente Sínodo de los Obispos, se ha hablado mucho sobre la evangelización. Eneste contexto, he recordado unas palabras que escribió Juan Pablo II sobre la esperanza en su exhortación La Iglesia en Europa: “Para poder anunciar el Evangelio de la esperanza es necesaria una sólida fidelidad al mismo Evangelio. Por tanto, la predicación de la Iglesia, en todas sus formas, se ha de inspirar siempre en la persona de Jesús y ha de conducir cada vez más a Él”.

Y el beato Juan Pablo II añadía todavía esta observación: “Hay que vigilar para que Cristo esté presente en su integridad: no sólo como modelo ético, sino ante todo como Hijo de Dios, el salvador único y necesario para todos, que vive y actúa en su Iglesia. Para que la esperanza sea verdadera e indestructible, la predicación íntegra, clara y renovada de Jesucristo resucitado, de la resurrección y de la vida eterna ha de ser una prioridad en la acción pastoral de los próximos años”.

   Benedicto XVI, en la inauguración del reciente Sínodo de los Obispos, nos ha recordado que “la evangelización, en todo tiempo y lugar, tiene siempre como punto central y último a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, y el crucifijo es por excelencia el signo distintivo de quien anuncia el Evangelio: signo de amor y de paz, llamada a la conversión y a la reconciliación”. El anuncio del Evangelio de la esperanza comporta el tránsito de una fe sostenida por las costumbres sociales a una fe más personal, más madura y más convencida.

La esperanza cristiana está fundamentada en Dios y por eso es segura, pero también es exigente, laboriosa y paciente. La esperanza es capaz de hacer emerger lo mejor que hay en nosotros. Uno de los servicios que los cristianos podemos hacer a nuestras sociedades, sacudidas por tantos miedos y tantas inseguridades, es ser promotores de una verdadera cultura dela esperanza. Setrata de un servicio especialmente necesario en las actuales circunstancias y muy oportuno en el tiempo de Adviento que comenzaremos el próximo domingo. 

El tiempo de preparación a la fiesta de Navidad nos ha de invitar, especialmente en este año, a dar testimonio de que creyendo, esperando y amando, los hombres podemos vivir en paz y construir un futuro sobre unas bases sólidas.

 + Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.