Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Mons.  Manuel Ureña      Con la Carta apostólica Porta fidei, del 11 de octubre de 2011, el Santo Padre el papa Benedicto XVI proclamó un Año de la fe, un año que comenzó el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, y que concluirá, Dios mediante, el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

Por encargo del Papa, la Congregación para la Doctrina de la Fe, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede y con la contribución de la Comisión para la preparación del Año de la fe, escribió una Nota con indicaciones concretas para vivir este tiempo de gracia, las cuales no excluyen otras propuestas que el Espíritu Santo pueda suscitar entre los pastores y fieles de distintas partes del mundo. Dicha Nota vio la luz el 6 de enero del año en curso.

La Nota ofrece indicaciones en el ámbito de la Iglesia Universal, en el ámbito de las Conferencias Episcopales, en el ámbito de las Iglesias particulares y en el ámbito de las parroquias, de las comunidades cristianas no parroquiales, de las asociaciones y de los movimientos.

En el presente texto pastoral ofrecemos las indicaciones de la Nota en el ámbito de las diócesis, que son Iglesias particulares, y también la “receptio” de dichas indicaciones por nuestra Iglesia particular de Zaragoza.

Celebrada solemnemente la apertura del Año de la Fe en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Pilar, el pasado 11 de octubre, esperamos poder concluir este acontecimiento de gracia, el 24 de noviembre del próximo año de 2013, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, en la catedral del Salvador.

Así mismo, será oportuno, siguiendo las indicaciones de la mentada Nota, organizar en nuestra Diócesis una jornada sobre el Catecismo de la Iglesia Católica, invitando a participar en ella sobre todo a sacerdotes, a personas consagradas y a catequistas.

La Nota exhorta a los Obispos diocesanos a escribir una Carta Pastoral sobre el tema de la fe, una Carta en la que recordemos los Pastores la importancia del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica.

También se espera que en cada diócesis, bajo la responsabilidad del Obispo, se organicen eventos catequéticos para jóvenes y para quienes buscan encontrar el sentido de la vida, con el fin de descubrir la belleza de la fe de la Iglesia, aprovechando la oportunidad de reunirse con sus testigos más reconocidos.

Esta exigencia esperamos cumplirla con la Jornada diocesana anual de formación de catequistas.

También será oportuno verificar la recepción del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica en la vida y en la misión de cada Iglesia particular, especialmente en el ámbito catequético. Sobre este punto estamos trabajando intensamente en la Delegación de Catequesis, la cual prepara cuadernos de formación sobre el Credo y sobre el acto de fe. Mucho trabajan también las Escuelas de Catequistas.

En sexto lugar, la formación permanente del clero podrá concentrarse, particularmente en este año de la fe, en los documentos del Concilio Vaticano II y en el Catecismo de la Iglesia Católica. De este tema se ocuparán en nuestra Diócesis las vicarias episcopales y el CRETA.

Se invita, por otra parte, a los obispos a organizar celebraciones penitenciales, sobre todo durante el tiempo de la Cuaresma. En ellas pondremos un énfasis especial en pedir perdón a Dios por los pecados contra la fe.

Se espera la participación del mundo académico y de la cultura en un diálogo renovado y creativo entre fe y razón, a través de simposios, congresos y jornadas de estudio, especialmente en las universidades católicas.

Será importante promover encuentros con personas que, aun no reconociendo en si mismas el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Mucho está haciendo en este sentido el así llamado Patio de los gentiles, creado, como se sabe, por el Pontificio Consejo para la Cultura.

Finalmente, el Año de la fe será una ocasión especialmente propicia para conceder una mayor atención a las escuelas católicas.

† Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.