«Pacem in terris», una encíclica oportuna

Mons. Joan Piris     El Beato Juan XXIII publicó una ‘carta abierta al mundo’ en plena Guerra Fría y con una opinión pública preocupada por la proliferación de armas de destrucción masiva. Era una llamada urgente que buscaba promover la causa de la paz y la justicia en todos los ámbitos sociales, nacionales e internacionales.

Han pasado 50 años y el escenario político mundial ha cambiado bastante, pero aquella Carta-Encíclica sigue siendo muy luminosa y todavía tiene mucho que enseñarnos para vivir los retos actuales que también están comportando muchos enfrentamientos, como todos estamos viendo. La ‘Pacem in terris’ da una visión estimulante y esperanzada a un mundo que estaba y sigue estando muy necesitado de un mensaje de recuperación y esperanza, un mensaje que señale un camino para salir del atolladero en que, tan a menudo, quedamos cerradas las personas y los pueblos cuando nos enrocamos en actitudes y planteamientos que conllevan violencia, aunque sólo sea verbal. No porque haya divergencias evidentes entre personas y grupos se debe perder el respeto que todos merecen.

La ‘Pacem in Terris’ (según decía el actual Papa Benedicto XVI en abril pasado) «era y es un fuerte aldabonazo para participar en un diálogo creativo entre la Iglesia y el mundo, entre creyentes y no creyentes, como el Concilio Vaticano II se propuso promover».

Últimamente todo el mundo habla de Planes Estratégicos y de «hojas de ruta» para los próximos años. Es interesante y necesario que todos contribuyamos a mejorar las cosas de manera responsable y creativa. Pero hay que tomar más en serio la llamada de Jesús a vivir sin pretensiones de autosuficiencia. Ésta es la que causa frustración en la humanidad desde su origen, como explica a su manera el libro del Génesis describiendo el vacío, la incomunicación, la soledad radical, la desnudez existencial que llega a sufrir.

Podemos organizar el mundo sin Dios porque somos criaturas libres, pero sin Dios no haremos más que organizarlo contra el hombre. «Un humanismo excluyente es un humanismo que se vuelve contra nosotros porque el ser humano no se realiza a sí mismo si no es superándose» (cfr Populorum Progressio, 42). Y a los cristianos nos corresponde anunciar y hacer ver con hechos que es más acertado vivir abiertos a «aquel que los hombres llaman Dios» (Santo Tomás de Aquino) y que, en Jesucristo, ha vinculado su propia causa trascendente a nuestra fragilidad.

Intentemos reencontrarnos como criaturas libres y responsables sabiendo que todos estamos llamados a restaurar las realidades humanas haciendo obra de paz y hermandad. Sobre todo los cristianos, que somos por definición promotores de comunión.

Hace pocas semanas, el nuevo Rector de la URL decía que invertir en educación es una garantía de futuro. ¿Por qué no empezamos por transformar el lenguaje estéril de la recriminación mutua que no lleva a ninguna parte?

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

 Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.