Cristo, un rey distinto

Mons. Jaume Pujol    Cuando nació Jesucristo, en una pequeña aldea palestina, el centro del mundo era Roma y Judea era tan solo una lejana provincia sin importancia. Roma había fundado un imperio y debemos pensar en el poder que tiene hoy el presidente de Estados Unidos para hacernos una idea proporcional del poderío del césar de Roma, con sus naves y sus legiones, en el mundo antiguo.  La misma Tárraco es una muestra de aquella hegemonía.

Mientras tanto, Israel mantenía la esperanza en un mesías-rey, anunciado por los profetas durante siglos, que llegara con poder y que le redimiera de sus penas, iniciadas en la cautividad de Babilonia y prolongadas por su situación colonial bajo el imperio romano. Un rey que conquistara las naciones, como los de la estirpe de David que, con el favor de Dios, engrandecieron a aquel pueblo depositario de la tierra prometida. Como esperaban a un mesías tan distinto, fuerte y poderoso, justiciero y exterminador, cuando llegó el verdadero, en pobreza y humildad, no le reconocieron.

Hubo un momento, ya al término de sus tres años de vida pública, que se habían dado cuenta de la excepcionalidad de aquel hombre, porque hacía milagros y signos, curaba enfermos, resucitaba muertos, predicaba con autoridad, y quisieron tributarle un recibimiento digno. Fue cuando viajó por última vez a Jerusalén, y, al entrar, las gentes cortaron ramas de árboles y extendieron sus túnicas en el suelo para homenajear al que llegaba a lomos de un asno, como hiciera Salomón en otra época. Le aclamaban entonces: “¡Bendito el que viene, el Rey, en nombre del Señor!”, “¡Bendito el Rey de Israel!”.

Este domingo, último de noviembre, celebramos la fiesta de Cristo Rey, y rememoramos también aquel diálogo de Jesús con Pilato: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”.  En vano le explicará Jesús que su reinoo no es de este mundo. Pilato, tras ordenar su ejecución, dispondrá que en la cruz figure, “Jesús Nazareno, rey de los judíos”, a modo de título.

También hoy nos preguntamos qué clase de reino nos trajo Jesucristo, tras constatar que no es un reino al uso, sino que se refiere a nuestras vidas, a nuestras almas. Pero, nos interrogamos: ¿quiere someternos a su voluntad?, ¿quiere coartar la libertad que tenemos para buscar la felicidad, mediante una serie de preceptos que la Iglesia nos recuerda de su parte? Hay personas que ven a Cristo como un rey absoluto, un dictador que quiere interferirse en la libertad humana; otros lo ven como un rey destronado, desde que perdió el favor de las autoridades políticas en los países democráticos.

Quienes le conocen saben que Cristo es rey por el amor. Este es su verdadero reino. No se impone, sugiere; no exige, pide, como un pobre pide una limosna, aún siendo el rey del mundo. Cristo es el gran amigo de la humanidad capaz de dar su vida por ella. El libertador del hombre sujeto al pecado. Es la revelación del amor de Dios.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.