Ante la jornada de la Iglesia diocesana

Mons. Julián López   Queridos diocesanos: 

El domingo 18 de noviembre, por ser día del Señor y día de la Iglesia como todos los domingos, os recuerda que sois Iglesia, edifico espiritual en construcción con las piedras vivas que somos todos los creyentes en Cristo, el único fundamento. Pero la Iglesia se realiza y manifiesta en un lugar determinado. Es lo que llamamos Iglesia particular o diócesis e Iglesia local que es también la diócesis y, ciertamente, la parroquia. Al frente de la diócesis está el obispo, sucesor de los Apóstoles. Al frente de la parroquia está un presbítero que hace las veces del obispo. 

Ahora que estamos celebrando los 50 años de la inauguración del Concilio Vaticano II, es oportuno recordar que fue allí donde se logró recuperar esta verdad en la conciencia de todos los cristianos, pues hasta entonces tan sólo se hablaba de la Iglesia Universal cuya cabeza es el Papa. Esto es verdad también y afecta especialmente al misterio o realidad íntima de la Iglesia como comunión de los bautizados con Jesucristo, lo que llamamos cuerpo (místico) de Cristo, templo del Espíritu Santo, pueblo de Dios, etc. Las Iglesias particulares o locales son, pues, las comunidades de los fieles cristianos unidos en la fe y en los sacramentos con su obispo. Las Iglesias particulares están “formadas a imagen de la Iglesia Universal. En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia católica, una y única” (LG 23; cf. CD 11). 

Pero la comunidad de la Iglesia, enseñó también el Concilio Vaticano II, fue establecida por nuestro Señor como un signo e instrumento de salvación para todos los hombres. Por eso la Iglesia tiene una misión que cumplir y lo hace anunciando el evangelio, santificando a los hombres y creando una comunidad que ha de vivir en el amor y ser para toda la sociedad un referente de la unión con Dios y de todos los bienes que se derivan de la salvación. En este sentido la Iglesia, es decir, cada diócesis y cada parroquia y aún cada comunidad cristiana, siendo fiel a su razón de ser, presta un gran servicio a la sociedad y la ayuda a ser mejor. El ejemplo más patente lo tenemos en estos tiempos de crisis económica y de desesperanza generalizados. Las instituciones sociales como Caritas son la expresión del amor fraterno hecho servicio y acogida a todo el que lo precisa. 

La Jornada de la Iglesia, como se denomina también este domingo desde hace años, quiere recordar a todos los feligreses (“hijos de la Iglesia”), lo primero que somos comunidad o Iglesia diocesana y parroquial con una misión en el mundo y, lo segundo, que la misión y el servicio que podemos prestar a la sociedad depende en buena medida de que aportemos cada uno nuestro grano de arena a la diócesis y a la parroquia. No es cuestión de dinero, aunque este es necesario también y es la fórmula más fácil para los que tienen medios económicos, sino de sentirse miembros vivos de esa comunidad poniendo a su servicio e, indirectamente, al de la sociedad tiempo, dotes personales, calor humano, generosidad y esperanza. De todo esto se tiene necesidad en estos tiempos.

Con mi cordial saludo y bendición:

+Julián López

 Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella