La Iglesia contribuye a construir una sociedad mejor

Mons. Francesc Pardo i Artigas    Durante mis visitas a las parroquias, ya sea en celebraciones festivas como en visitas pastorales, escucho con frecuencia algunas conversaciones de los fieles de aquellas comunidades o de persones con  responsabilidades en los ayuntamientos o asociaciones. Recuerdo que, celebrando el aniversario de la fundación de una parroquia, un representante de la asociación de vecinos, en un momento de su discurso, afirmó: “La parroquia ha hecho lo que tenía que hacer y, gracias a ello, somos lo que somos”. Expresiones semejantes  he escuchado muchas y ciertamente manifiestan un hecho comprobable: que las parroquias y las demás instituciones de la Iglesia, desde hace siglos o desde hace más o menos años, han contribuido  a construir y configurar unas poblaciones, villas, barrios o ciudades cimentándolas en unos valores o principios que humanizan a todos cuantos allí viven. 

Pensemos en todos los servicios de acogida, de ayuda, de promoción y de sensibilización que ofrece Caritas. También en la atención a los enfermos y ancianos. No olvidemos las aportaciones a la educación de niños y jóvenes de los centros de tiempo libre y grupos scouts, y tantas iniciativas dedicadas,  no sólo a los jóvenes, desde los centros parroquiales o similares. 

Verdaderamente estas acciones, que tienen una explícita dimensión social, puede que sean las más recordadas. Pero no olvidemos porqué razón se ofrecen, y no olvidemos tampoco que la principal misión de la Iglesia y de las parroquias es ofrecer a Jesucristo, el Señor, que hoy sigue haciéndose presente en la vida de las personas. 

Gracias a las parroquias, hoy Jesús sigue anunciando el amor y la salvación de Dios, continua animándonos a trabajar por la dignidad de toda persona y de todos los pueblos, se nos ofrece como pan de vida para alimentarnos y darnos un buen fruto, nos perdona, nos da fuerza para amar, nos acompaña en la vida y en la muerte con la esperanza de que ni la muerte ni el fracaso tienen la última palabra. 

Por todo ello, la Iglesia contribuye con su trabajo a una sociedad mejor, porque, en definitiva, promueve y ofrece todo aquello que nos hace mejores, más humanos, más solidarios y justos, mejores ciudadanos. 

Asimismo, para continuar con la misión confiada por Jesús, necesitamos medios materiales. Ya sea para mantener y mejorar los templos y edificios, ya sea para sostener las actividades. 

Por ello, esta jornada de GERMANOR y la colecta para el FONDO COMÚN DIOCESANO. En esta jornada hacemos visible y efectiva la hermandad entre todas las parroquias, instituciones, y la valoración de su misión. 

Si nos ayudamos y nos ayudas, ¡Todos salimos ganando!  

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 452 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.