La diócesis castrense da comienzo a la labor de Cáritas diocesana

La diócesis castrense acaba de poner en marcha el servicio de Cáritas diocesana, tras la firma el pasado 14 de octubre del decreto de constitución, firmado por el arzobispo castrense, Mons. Juan del Río. Es esta una iniciativa del actual arzobispo castrense que empezó a gestarse hace unos meses y que ahora ha visto la luz.
Desde su toma de posesión, Mons. del Río señaló la necesidad de que la Iglesia Castrense se sustentase, junto al anuncio de la palabra y la celebración de los Sacramentos, en la acción caritativa propia de toda comunidad cristiana. Durante estos años se ha ido madurando lo que en principio era un deseo y hoy comienza a ser una realidad: la actividad de Caritas diocesana, como organización de la Iglesia que permita encauzar la acción caritativa de lasparroquia y capellanías castrenses.
El día 24, festividad de San Juan de Capistrano, patrón de los capellanes militares, durante la reunión del Consejo Presbiteral, el Delegado de Apostolado Seglar y de Acción Social, dio cuenta al Consejo de los pasos dados hasta el momento para la creación y constitución de Caritas Castrense y de los objetivos de la misma, poniendo de manifiesto la necesidad de que todos los capellanes asuman esta realidad y animen a sus fieles en la participación y consecución de aquellos proyectos que se vayan originando para poder dar respuesta a las necesidades de los que menos tienen.
Según explica Francisco Bravo, párroco de Santa María de la Dehesa (Madrid), los capellanes castrenses «siempre hemos participado en crisis humanitarias en el exterior y ahora que tenemos nuestra propia crisis en España, también queremos apoyar y ayudar a todos los que lo necesiten».
Según informa la revista Atenea digital, «en las Fuerzas Armadas también hay personas que necesitan ayuda en momentos de crisis», explica el páter Francisco Bravo, quien ha sido nombrado delegado episcopal de Cáritas Castrense. «Es cierto -admite- que no es tan habitual que un militar pase por dificultades económicas». No, al menos, en comparación con otros sectores de la sociedad. «Pero la pobreza -recuerda- no es sólo material». De hecho, y así lo cita como ejemplo, la soledad es otro tipo de pobreza. «Hay personas mayores en el ámbito castrense que están solas, y necesitan que alguien las atienda y les haga compañía».
Y a ésta y a otras necesidades, también por supuesto de carácter material, dará respuesta Cáritas Castrense, que se nutrirá, ya lo está haciendo, de los capellanes del Arzobispado Castrense, así como de voluntarios civiles y militares. «Queremos hacer frente a esas pequeñas realidades, a esas dificultades, que podemos encontrar en las Fuerzas Armadas, y ayudar en momentos de dificultad y de crisis», afirma.

Acción solidaria más allá de las Fuerzas Armadas

Pero esa ayuda no se quedará sólo en el ámbito castrense. «En momentos de crisis como el actual hay que aunar esfuerzos», subraya. Por eso, las líneas de actuación de Cáritas Castrense, que funcionará exactamente igual que las Cáritas diocesanas, serán tres: una interna, para dar respuesta a las necesidades que haya en el seno de las Fuerzas Armadas; otra que estará centrada en la colaboración con Cáritas Española y otras entidades similares de las diócesis civiles; y una tercera de carácter internacional, para llevar ayuda a los sectores más necesitados de los países en los que hay capellanes castrenses desplegados con las tropas españolas.
«Todas estas actuaciones ya se hacían con anterioridad -aclara el páter Francisco Bravo-, pero queríamos ‘oficializar’ esa ayuda, encauzar la acción caritativa de nuestras parroquias y capellanías castrenses». Y es que Cáritas Castrense nace en plena crisis económica «con el deseo de poder ser un grano más en la ayuda a todos los que trabajan a favor de los más desfavorecidos, y aportar y dar respuesta a las diferentes necesidades de pobreza y necesidad», concluye.

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