Carta a las personas mayores

Mons. Santiago García Aracil      Mis queridos mayores de nuestra Arichidiócesis de Mérida-Badajoz: 

Al comenzar este nuevo curso, tan lleno de celebraciones importantes para la Iglesia, no quiero dejar de dirigirme a  vosotros, como todos los años, con un especial saludo y con gran interés.

Vosotros, como testigos del pasado, sois el punto de apoyo para que las gentes de hoy puedan dar sus pasos hacia el futuro con acierto. La sabiduría que se adquiere viviendo a conciencia, es imprescindible para que esa otra sabiduría que dan los libros no sea mal utilizada, sino que sirva para mejorar a las personas y a la sociedad.

Hay valores que se aprenden directamente de las personas con las que se convive día a día. Y, cuando estos valores se contemplan desde la fe cristiana, percibimos que son como partes de una virtud determinada; son, en el fondo, verdaderas virtudes que debemos alcanzar y poner en práctica con la sencillez del acontecer diario.

Vosotros, los mayores, habéis aprendido, a la vez de vuestros mayores, eso que muchas veces no es fácil de formular con las palabras nuevas y tan abundantes con que nos bombardean día a día los medios de comunicación social. Pero, con vuestra vida, y con las sabias expresiones que tocan directamente el alma de quien os escucha, lo transmitís con la sencillez de quien vive sencillamente ante los demás, de quien no oculta las razones que le ayudan a vivir como Dios quiere, y que le mantienen firme en la esperanza que va más allá de lo inmediato.

Vosotros, queridos mayores, no dejáis de construir vuestra vida cada día y en cada momento. También vosotros os apoyáis en el pasado que conocéis para dar un paso nuevo que construya vuestro presente y os lleve con dignidad hacia el futuro que os espera.

Para el Señor, cada momento es como un año, y cada año como un instante fugaz. Por eso, vivir cada día con ilusión, aprendiendo sin cesar, y transmitiendo a las generaciones que os siguen ese legado que resulta de la herencia recibida de vuestros mayores junto con lo que cada uno habéis realizado en la vida mediante vuestra propia creatividad y con la ayuda de Dios, constituye el mejor testimonio y la mejor lección que podéis transmitir a quienes os rodean.

La vida de una persona mayor, que vive con rectitud, con sencillez y con intensidad, es como una rica biblioteca sin libros y sin horarios. Y si esa vida sigue las enseñanzas que nos dejó el Señor, y nos transmite fielmente la Iglesia, entonces llega a ser como un a modo de catecismo que invita a buscar, a mirar y a seguir a Dios nuestro Señor que se ha manifestado en Jesucristo nuestro Señor y salvador. Por eso podemos decir que los mayores, que permanecen fieles al Evangelio y disfrutan del amor que Dios les tiene, son como apóstoles eficacísimos para su prójimo, aunque no den conferencias, ni hagan sermones, ni intervengan en la catequesis.

Dirigiéndome muy especialmente a los mayores cristianos quiero deciros: aunque en ocasiones os encontréis solos y sintáis disminuir vuestras capacidades para realizar lo que  hacíais en vuestra juventud; aunque percibáis que, con frecuencia, las nuevas generaciones no os hacen demasiado caso; y aunque muchos os acusen de no vivir  plenamente al ritmo de los tiempos y de acuerdo con la mentalidad actual, sabed que, tampoco es acertado todo lo que hoy se cree, se piensa y se hace. Vosotros manteneos en vuestros sólidos principios,

Como abuelos, sois un valioso apoyo para llevar a cabo la educación de los niños, muchas veces carentes de la necesaria cercanía de los padres que viven tan ocupados y distraídos. Por ello, como Pastor de esta Iglesia particular de Mérida-Badajoz, os doy las gracias muy sentidas y sinceras. Conmigo os las dan, también, los sacerdotes, los catequistas y los profesores de religión porque, gracias a vuestra labor callada y anónima, encuentran en muchos niños y niñas un sentido religioso, unas nociones básicas, e incluso unas costumbres que les abren a la educación cristiana en la que son colaboradores de los padres y de la Iglesia.

Al comenzar la carta os he hablado de las celebraciones cristianas importantes que se juntan en este curso. No voy a cansaros explicándoos cada una de ellas y la forma cómo la realizaremos en nuestra Archidiócesis. Podéis tener noticia suficiente de ello en  vuestras Parroquias y a través de la publicación diocesana semanal titulada “Iglesia en camino”. Pero sí que os recuerdo que el Papa Benedicto XVI ha convocado un año especial de reflexión, de conversión y de oración en favor de la fe de los cristianos y de la expansión de la fe en Cristo Jesús.

Éste debe ser un año especialmente dedicado a la conversión personal procurando purificar y cultivar la fe que recibimos en el santo Bautismo. Al mismo tiempo, ha de ser un año en que procuremos, mediante la oración, el testimonio y la palabra oportuna, despertar la fe en quienes la tiene dormida; un año en que la voluntad de manifestar a Jesucristo ante quienes no le conocen, debe constituir la preocupación especial de los cristianos responsables. Vosotros lo hacéis con vuestros pequeños, como acabamos de decir. Pero debéis orar, también, para que así lo hagan cuantos tienen la responsabilidad apostólica en nuestro mundo.

Perdonad si os he cansado un poco alargándome en esta carta. Podéis estar seguros de que lo he hecho porque confío en vosotros y os necesito como colaboradores en la hermosa tarea de la Evangelización, que es deber fundamental de la Iglesia y de todos los cristianos.

Os encomiendo al Señor en la oración y en la santa Misa, y os deseo que viváis con alegría y con esperanza confiando en el amor de Dios que es lo único valioso que  permaneced eternamente.

Con mi bendición pastoral, me despido de vosotros.

+Santiago García Aracil

 Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Santiago García Aracil
Acerca de Mons. Santiago García Aracil 73 Articles
ons. D. Santiago García Aracil nació el 8 de mayo de 1940 en Valencia. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1976). CARGOS PASTORALES Fue cura párroco de Penáguila entre 1964 y 1965. Consiliario Diocesano de la Juventud Estudiante Católica (1966-1984). Maestro de Capilla del Seminario Corpus Christi de Valencia entre 1966 y 1984. Además, fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria entre 1972 y 1984. Ha sido en Valencia fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971. El 27 de diciembre de 1984 fue ordenado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1988. Ese año fue nombrado Obispo de Jaén. El día 9 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II le nombró arzobispo para ocupar la sede metropolitana de Mérida-Badajoz. Tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre de 2004. El papa Francisco aceptó su renuncia el 21 de mayo de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2014. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1987-1990), Relaciones Interconfesionales (1987-1990/2005-2008); Seminarios y Universidades (1990-1993); Enseñanza y Catequesis (1990-1993) y Patrimonio Cultural (1993-1999). Fue Presidente de esta última Comisión de 1999 a 2005 y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 2008 a 2014. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".