Tres propuestas para una gran empresa

Mons. Francisco Gil Hellín    La pasada semana concluía en Roma el Sínodo de los obispos. Todos han sido importantes, pero éste ha tenido una relevancia excepcional. Pues no se ha limitado a tratar un asunto puntual de relieve, sino que ha marcado una tendencia a la acción pastoral de toda la Iglesia, especialmente la que vive en los países donde el Cristianismo ha estado muy arraigado durante siglos y hoy se comprueba que han crecido los abandonos en la fe y/o en la práctica religiosa.
 
La clausura estuvo precedida de tres acontecimientos importantes: el anuncio de un consistorio con seis nuevos cardenales; la publicación de las Propuestas entregadas al Papa por los Padres Sinodales; y la remodelación de las Congregaciones de la Enseñanza Católica y del Clero, y del Consejo para la Nueva Evangelización. Los nuevos cardenales son un signo de “universalidad de la Iglesia”, que quiere mostrar que “es Iglesia de todos los pueblos, habla todas las lenguas y es siempre Iglesia de Pentecostés”, es decir, que “no es Iglesia de un Continente, sino universal”. En cuanto a la publicación de las Propuestas entregadas al Papa, éste ha querido expresamente que se hagan públicas antes de que él las incorpore a la exhortación postsinodal que aparecerá dentro de unos meses. La remodelación de las Congregaciones del Clero y de la Enseñanza Católica ha supuesto, entre otras cosas, que la Catequesis deje de depender de la primera y se inscriba en el Consejo para la Nueva Evangelización.
 
La clausura tuvo lugar en una solemnísima misa concelebrada por el Papa y muchos cardenales y obispos en san Pedro del Vaticano. Era muy esperada la palabra que el Papa dirigiría a todos los presentes, pues se esperaba que hiciese una síntesis de lo sucedido estos días y trazase las grandes orientaciones que la Iglesia debería tomar tras el Sínodo. El Papa ha colmado las expectativas, haciendo un resumen muy nítido de lo que han señalado los obispos en torno a la nueva evangelización. Ésta concierne a toda la Iglesia y tiene tres grandes planos de acción: la evangelización de la pastoral ordinaria, el primer anuncio de Jesucristo y la nueva evangelización. 
 
La evangelización ordinaria tiene ante sí, en palabras del Papa, este importante reto: “debe estar más animada por el fuego del Espíritu, para encender los corazones de los fieles que regularmente frecuentan la comunidad y que se reúnen en el día del Señor para nutrirse de su Palabra y del Pan Eucarístico”. Benedicto XVI ha ido más lejos, señalando “tres líneas pastorales”: los sacramentos de la iniciación cristiana, que han de ir acompañados “con una catequesis adecuada que prepare al bautismo, a la confirmación y a la Eucaristía”; el sacramento de la Penitencia; y la llamada a la santidad de todos los fieles, dado que “los verdaderos protagonistas de la nueva evangelización son los santos”.
 
La pastoral del primer anuncio se refiere a los continentes “clásicos”: África, Asia, Oceanía. Estos espacios se han ampliado con el fenómeno de las migraciones, que ha traído a países cristianos a personas que no han oído el mensaje de Jesucristo. También con la globalización y la secularización que ha provocado que en Europa haya un alto porcentaje de adultos no bautizados. La nueva evangelización se refiere –siempre según el Papa, a “las personas bautizadas que no viven las exigencias del bautismo” y “se encuentran en todos los continentes, especialmente en los países más secularizados”.
 
La Iglesia en general y la que vive en Burgos en particular se encuentra, pues, ante un horizonte apasionante. Porque “el Señor está presente y actúa mediante nuestro trabajo y nuestras reflexiones. Aunque la Iglesia sienta que los vientos le son contrarios, siento –concluía el Papa-, aún más y sobre todo el viento del Espíritu Santo que la ayuda y le indica el camino que debe seguir”.  
 
+Francisco Gil Hellín
Arzobispo de Burgos
Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.