El Obispo de Alcalá recuerda que «los católicos no esparcimos las cenizas de nuestros difuntos»

El Obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, ha presidido la Santa Misa en la Solemnidad de Todos los Santos en el Cementerio antiguo de Alcalá de Henares. La celebración, a la que asistieron numerosos fieles, se inició a las 12:00 horas en el exterior de la Capilla del Cementerio.

Monseñor Reig recordó cómo por la «comunión de los santos» la Iglesia del cielo, del purgatorio y de la tierra constituimos una familia y que por ello vivimos en la esperanza de la vida eterna y de la resurrección. El día de Todos los Santos, a pesar de la distorsión que se pretende desde otros ámbitos, no es un día de luto y tristeza, sino una fiesta de alegría y de esperanza; Cristo, con su muerte y resurrección, nos ha abierto las puertas del cielo. De hecho monseñor Reig explicó que el cementerio no quiere decir lugar de la muerte, sino que «la palabra cementerio quiere decir lugar de dormición».

El Obispo de Alcalá exhortó a los fieles a guardar las tradiciones cristianas respecto al momento de la muerte y las exequias. «Enterrar a los muertos es una obra de misericordia». La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; monseñor Reig recordó que «los católicos no esparcimos las cenizas de nuestros difuntos», sino que damos cristiana sepultura en lugar sagrado a los restos de nuestros difuntos, también a las cenizas, cuando, con las precisas condiciones señaladas por la Iglesia, se procede a la incineración (Cf. Código de Derecho Canónico, canon 1176 ; Ritual de Exequias. Libro VI-Capítulo VII y Praenotanda, nn. 18-19; Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones, nº 254, 2002).

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