La Misión es anunciar a Jesucristo

Mons. Francisco Pérez González        En la Iglesia celebramos la jornada mundial por las misiones que siempre coincide en domingo, de ahí que se llame esté día: DOMUND. Es un domingo que tiene una significación especial puesto que la Iglesia la fundó Jesucristo para que transmitiera su mensaje de amor y de esperanza por todo el mundo. Les dice a los apóstoles que vayan por todas partes llevando el evangelio que es la mejor NOTICIA que se puede anunciar.

El Papa Benedicto XVI nos recuerda, en este ‘Año de la Fe’, que estamos llamados a hacer resplandecer la Palabra de la Verdad. No hay palabra más auténtica y veraz que la evangélica. Sólo Dios puede hablar desde la Verdad y con Verdad. El beato Juan Pablo II nos decía que ‘no podemos permanecer tranquilos, pensando en los millones de hermanos y hermanas, redimidos también por la Sangre de Cristo, que viven sin conocer el amor de Dios’ (RM, 86). 

Los cristianos no podemos abandonar ni dejar de transmitir este tesoro aún en medio de las dificultades que encontremos en el camino o en los caminos de nuestra vida. El hombre tiene sed de infinito y hambre de Dios. Basta mirar los rostros de tantas personas que nos rodean y podremos constatar la gran sequedad que se percibe: falta de amor, de felicidad, de ardor humano y de esperanza. No nos podemos quedar con los brazos cruzados como si nada ocurriera. Con urgencia y presteza hemos de llevar la fe en Jesucristo. ¡Muchos nos esperan!

Quiero dedicar un agradecimiento especial a los misioneros que, saliendo de su propia tierra la de Navarra, han surcado los mares y corrido los caminos del mundo, para anunciar a Jesucristo. A ellos no les agrada que les adulemos por su entrega, más bien desean que estemos a su lado orando y rezando por su labor apostólica. Es muy común, cuando vienen de vacaciones, el deseo de volver cuanto antes a los lugares dónde están evangelizando. Les llega a molestar si se les propone comenzar ya su tiempo de descanso entre nosotros, después de tantos años de generosa labor pastoral; un descanso por otra parte bien merecido. Su único deseo es ofrecer su vida, hasta el final, con aquellos que están acompañando y con los que han confraternizado durante muchos años. 

Agradezco también a todos los navarros por su colaboración económica en esta Jornada del DOMUND. La población de Navarra, es una de las regiones, que más colabora por sus misioneros y para sus misioneros. Es un gran signo de su identidad, es decir, de lo que caracteriza a esta tierra tan maravillosa.

Desde muy pequeño me sentí atraído por San Francisco de Javier; sentí un atractivo espiritual y humano de este gran santo. Me impresionaban sus viajes por Asia y, a pesar de las dificultades, siempre las superaba ‘confiando en Dios’. Me ardía el corazón cuando leía, en su biografía, que dedicaba horas y horas para atraer a tantas personas a la conversión y a la gracia de Dios y cómo gran número de personas se sentían atraídas por Jesucristo. Los bautizos eran numerosos y los conversos eran multitud. Tal vez su ejemplo me ayudó después para disponerme en la vocación hacia el sacerdocio. Las vidas de los santos eran mis lecturas preferidas.

Mi gran ilusión, durante un tiempo, fue la de estudiar medicina. Un día, en momentos nada fáciles en la adolescencia, el director espiritual me dijo: ‘Está bien que tengas ese gran deseo, pero para los cuerpos hay ya muchos médicos, no así para las almas’. En mi interior sentí una luz que me hizo saltar de gozo. A muchos jóvenes se lo he dicho con franqueza: “El camino de mi fe lo debo a la elección que un día hice por Jesucristo”. Esa luz la percibí de modo especial, años atrás, el día de mi primera Comunión. El Amigo más importante de mi vida nunca me ha fallado y siempre me ha fortalecido y consolado. Es el único sustento de mi fe que es como una luz que despeja todas las tinieblas. Comprendí lo que dice Cristo ‘Yo soy la Luz del mundo’.

En este ‘Año de la Fe’ quiero vivir, junto con todos vosotros, aquello que nos dice el Papa Benedicto XVI: ‘El encuentro con Cristo como Persona viva, que colma la sed del corazón, no puede dejar de llevar al deseo de compartir con otros el gozo de esta presencia y de hacerla conocer, para que todos la puedan experimentar’ (Mensaje del Domund, 2012). Todos somos, desde el día de nuestro bautismo, misioneros de la fe.

*Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y  Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).