Dos días muy especiales

Mons. Jaume Pujol     En vísperas del Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos, me acerco a la consideración de estas fiestas religiosas de la mano de Juan Pablo II, ya que en su vida estas fechas tuvieron especial relevancia y su testimonio puede sernos de provecho. El papa polaco fue ordenado el 1 de noviembre de 1946, en un país devastado por la II Guerra Mundial y celebró su primera misa al día siguiente. Como era costumbre en la festividad dedicada a los Difuntos, no celebró una misa, sino tres, y lo mismo hizo al poco de llegar a España, en su primer viaje, precisamente en la víspera del Día de Todos los Santos de 1982. Una de las tres misas del 2 de noviembre tuvo esta vez un marco inédito en sus viajes: un cementerio, el de la Almudena, de Madrid.

La celebración de una vida que “se transforma y no desaparece” tenía en Karol Wojtyla una resonancia especial, teniendo en cuenta que cuando fue ordenado sacerdote ya habían muerto sus padres y su hermano mayor, por lo que se había quedado sin familia directa aquel cuya familia llegarían a ser los católicos del mundo entero.

“Aquí reposan personas que han tenido un significado determinante en vuestra existencia”, dijo el Papa en el camposanto. Y hoy, haciéndonos eco de estas palabras, podemos pensar en que también nosotros tenemos experiencia de esta realidad: la muerte de personas muy queridas, que ya gozan de Dios o que se encuentran en puertas del Cielo y podemos ayudarlas con nuestros sufragios.

Las visitas a los cementerios son una muestra de amor por ellas, y también debe ser un testimonio de fe en su resurrección eterna. Lo que distingue al Cristianismo de otras religiones y éticas humanas no sólo es la caridad, sino también la creencia en la vida eterna, sin que pueda admitirse la pretendida rivalidad entre trabajar en este mundo por la verdadera justicia y creer en el paraíso que Dios nos tiene preparado.

Algunos pensadores críticos han supuesto que pensar en el más allá nos distrae de las obligaciones terrenas. Otros han comentado que trabajar pensando en la recompensa de la vida eterna es poco generoso, como todo aquel que hace algo pensando en la recompensa. Guardini respondía a estas objeciones diciendo que no se puede prescindir de Dios a la hora de pensar correctamente en estas realidades. Precisamente los santos se distinguen por amar a los demás con una caridad que no sólo cumple toda justicia, sino que la supera, y con un desinterés que sólo lo explica la calidad de su amor.

El Cielo, la patria definitiva de nuestra existencia, no es un premio como los que se dan en la tierra. Es Dios mismo.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.