"Ven y sígueme"

Mons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

Una vez más, el Evangelio que proclamamos este Domingo (el vigésimo octavo del Tiempo Ordinario) nos da la oportunidad de hacer una reflexión sobre el sacerdocio y la vida religiosa, o lo que es lo mismo, sobre las vocaciones de mayor radicalidad. “Jesús, mirándolo con cariño, le dijo: una cosa te falta: vende lo que tienes, dáselo a los pobres, luego ven y sígueme. A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso porque era muy rico” (Mc 10, 21-22). Así termina la llamada de Jesús a aquel joven a una vocación más comprometida y menos fácil, y la respuesta de aquel muchacho, que se asustó por lo mucho que tenía que dejar ya que era muy rico; el joven quedó profundamente triste porque veía claramente la belleza de la llamada de Jesús aunque se dejó vencer por el apego a su vida y a sus bienes.

Ésta es una situación que se puede estar repitiendo con mucha frecuencia hoy. Jóvenes que sienten en su interior la llamada del Señor -porque Dios, jamás lo olvidemos, sigue llamando- a una vocación más radical (vocación que es realmente camino de plenitud vital) pero que se encuentran con demasiadas dificultades que superar, demasiados obstáculos que sortear para poder dar una respuesta positiva.

Entre los obstáculos principales a sortear para responder afirmativamente hay algunos de los cuales podemos ser responsables todos: la poca valoración y vivencia de la fe que existe en la sociedad que hemos creado entre todos; el vivir en una familia en la que se valora sobre todo el tener, el prestigio, la carrera con salidas y de gran rendimiento económico; el ambiente que valora sólo lo material y nada los valores espirituales; la poca estima del sacerdocio y del sacerdote que los chavales perciben en los mismos cristianos; etc.

Dios sigue llamando; entre los jóvenes actuales hay jóvenes, muchos jóvenes, estupendos, valiosos, a los cuales la fe sí les interesa y les importa; pero son chavales que se sienten acorralados para ir más allá en la llamada que pueden percibir del Señor porque les resulta muy difícil tener que sortear tantos obstáculos. Por eso, todos (sacerdotes, laicos que formáis las comunidades cristianas, padres de familia, etc.), a la hora de valorar las causas de la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, tenemos que ponernos a la fila de los responsables de tal situación porque tal vez estamos contribuyendo negativamente a la falta de respuesta de tantos jóvenes en una vida de mayor radicalidad y entrega. ¿Cómo contribuimos? Viviendo una fe acomodada y sin compromiso que no entusiasma a nadie; enseñando en la familia a vivir desde una excesiva valoración de lo material y una casi nula valoración de los valores espirituales; llevando, como sacerdotes o religiosos, una vida sacerdotal o religiosa sin la suficiente alegría como para animar a otros a ir por el mismo camino; siendo los primeros en tener una valoración del sacerdote y del sacerdocio poco adecuada y emitiendo siempre juicios negativos, críticas o sospechas hacia ellos continuamente.

Querido joven: Jesús sigue llamando hoy a jóvenes como tú, con cualidades y defectos como tú, pero con un corazón generoso. Lo mismo que al joven del relato evangélico de este Domingo también a ti te dice: “si quieres ser perfecto, no te fijes en lo negativo que ves a tu alrededor, no te dejes llevar de los valores del mundo, pasa por encima de todo eso, ven y sígueme”. No te vayas frunciendo el ceño y triste como aquel joven; é generoso y dile al Señor: “Aquí estoy, cuenta conmigo”.

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.