¿Qué puedo hacer en el Año de la Fe?

Mons. Francisco Gil Hellín   Muchas cosas. Te ofrezco unas cuantas, que me parecen muy asequibles. Con ellas podemos comenzar a vivir este gran acontecimiento de gracia y de renovación eclesial que ha de ser el Año dela Fe.    

Participar en la misa del domingo. El Año dela Fe quiere promover el encuentro personal con Jesucristo. El lugar más inmediato y perfecto esla Eucaristía, especialmente la del domingo. Participar en la misa del domingo refuerza tu fe, pues escuchasla Palabra de Dios directamente y glosada en la homilía, haces la profesión de fe en el Credo, rezas por todos los hombres y sus necesidades, comulgas –si estás en las disposiciones adecuadas- el Cuerpo de Cristo y te encuentras con la comunidad de fe y ofreces con ella el Sacrificio de Cristo al Padre.

Confesarte. La confesión es el retorno ala Casa de nuestro Padre, Dios. No importa si estás muy lejos o muy cerca, sino que vuelvas. La confesión te invita a volver a Dios, manifestar tus pecados, pedir perdón por ellos, proponer un cambio de vida. Dios, por su parte, te da el abrazo de su perdón y te agasaja conla Eucaristía y te da fuerza para vencer en el futuro.

Leer los Evangelios. El Nuevo Testamento, especialmente el Evangelio, te da el acceso directo ala Palabra de Dios. De ella, dice san Pablo, que proviene la fe. Los Evangelios nos ponen ante la persona y obra de Jesucristo, del cual queremos ser discípulos cada vez mejores. Para un sano crecimiento en la fe, es indispensable leer a diario los escritos del Nuevo Testamento en especial los Evangelios.

Estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica.  El Catecismo dela Iglesia Católica, fruto maduro del Concilio Vaticano II, es el libro de referencia para conocer las verdades de la fe, la doctrina moral, los sacramentos y la oración dela Iglesia. Es, por tanto, un instrumento imprescindible en cualquier tiempo y, de modo especial, para el Año de la fe.

Ayudar a los necesitados. La práctica de la caridad es una dimensión esencial de la misión dela Iglesia. Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que “curó a los enfermos” y se preocupó tanto de los necesitados, quienes somos sus discípulos hemos de hacer lo mismo. Ahora, que estamos sufriendo una crisis tan profunda, esta exigencia cobra una especial importancia. Las Caritas parroquiales y la diocesana siguen siendo el cauce más adecuado para que nuestras ayudas sean eficaces. Como es lógico, hay otras instituciones y modos de vivir la ayuda a los necesitados.

Invitar a un amigo a Misa. El Año de la fe tiene como vertiente fundamental comunicar a los demás la fe que profesamos. Todos los cristianos practicantes deberían sentir el gozo de despertar la fe en quienes la tienen dormida o, quizás, medio perdida. Invitar a un amigo a la misa del domingo puede marcar para él la diferencia respecto a su vida. Todos tenemos experiencias positivas de esto.

Decía recientemente Benedicto XVI que “es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre”. El Año de la fe puede ser una oportunidad de oro para iniciar ese retorno.                          

 +Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.