Monseñor Sebastián sobre el Concilio Vaticano II: “Fue una verdadera profecía para la vida de la Iglesia, lo sigue siendo y lo seguirá siendo durante muchos años”

El Arzobispo emérito de Pamplona-Tudela, monseñor Fernando Sebastián, ha asegurado en Valencia que “el Concilio Vaticano II, sus documentos, su espíritu dialogante y evangelizador, su llamada a la unidad y la reconciliación, es todavía una meta para nosotros”, y ha precisado que “aún queda mucho por hacer”, si bien “el laicismo español, en general, hasta hoy no ha valorado la renovación del Concilio Vaticano II en la Iglesia y sigue sin enterarse de lo ocurrido; nuestros laicistas siguen oponiéndose a la poderosa Iglesia del tiempo de los Reyes Católicos”.

En una conferencia impartida el miércoles 10 en la facultad de Teología de Valencia, con motivo de la apertura mañana del Año de la Fe convocado por el Papa en el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, monseñor Sebastián, que fue secretario general de la Conferencia Episcopal Española, ha asegurado que “hoy, 50 años después, nadie puede negar que el Concilio supo leer con profundidad los signos de los tiempos y quiso poner a la Iglesia y a los cristianos en condiciones de resistir las actuales acometidas del laicismo y de anunciar a los hombres de nuestro tiempo, de manera comprensible y amable, el evangelio permanente de la única salvación universal, la salvación de Dios”.

Superar la actitud condenatoria de la Iglesia

En su disertación, que ha sido presentada por el Arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, el que fuera titular de la archidiócesis de Pamplona-Tudela ha asegurado que el Concilio Vaticano II “fue realmente un concilio pastoral y profético”, y, “por ello mismo, no fue comprendido entonces por muchos cristianos en sus verdaderas intenciones”. A este respecto, ha precisado que “lo que algunos veían como un peligroso acercamiento a doctrinas erróneas y condenadas por la Iglesia, como el modernismo, el relativismo, etc. no era sino el esfuerzo de expresar las mismas verdades de siempre con una nueva comprensión y un nuevo lenguaje que fuera fiel a la fe de la Iglesia, más cercano a las fuentes, bíblicas, y por eso mismo también, más cercano a las nuevas fuentes de pensamiento antropológico, histórico, universal”.

La Iglesia española “acogió el Concilio, no sin dificultades, con amor y esperanza, y trató de ponerlo en práctica”, ha indicado el Arzobispo de Pamplona-Tudela, en referencia, entre otras, a la reforma litúrgica “que fue muy bien acogida”, así como al nacimiento de “movimientos importantes que ayudaron a crecer a los fieles laicos y han sido principio de evangelización y apostolado”.

Entre las novedades que más ha valorado monseñor Sebastián del Concilio Vaticano II, ha citado que “inauguró una manera nueva de hacer teología, partiendo del estudio intensivo de la Sagrada Escrituras, rescatando la primacía de la fe y la intención intrínsecamente evangelizadora de la teología” y también que “quiso superar la actitud condenatoria de la Iglesia ante la cultura moderna, dejando atrás como no operativas las posturas condenatorias que pudieron ser necesarias en años anteriores”. Sobre ello ha recordado cómo la constitución “Gaudium et Spes” “inaugura otra forma de valorar las realidades humanas y de acercarse a ellas en el nombre de Dios, ofreciendo positivamente, fraternalmente, amablemente, y humildemente el mensaje de salvación y estableciendo así una relación de servicio, no condenatoria, sino comprensiva, compasiva, dialogante, en definitiva, salvadora”.

“A la Iglesia española le vino un poco grande”

De esta manera, el Concilio Vaticano II recogía “los mejores frutos de la reflexión teológica y de la experiencia pastoral de los últimos decenios, sobre todo en Europa”, un aspecto éste que el Arzobispo ha objetado asegurando que “una de las críticas que se pueden hacer es que el Concilio fue demasiado europeo y les venía un poco grande a las demás iglesias, incluso a la Iglesia española, que había vivido muchos años desconectada de la vida europea”.

Sin embargo, en la actualidad “nos queda aún mucho por hacer”, según monseñor Sebastián, que ha precisado que “en la Iglesia española son todavía objetivos lejanos algunos objetivos conciliares importantes”, entre los que ha citado “la renovación espiritual de los cristianos, obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos, tarea nunca concluida en la Iglesia”. Igualmente, ha expresado que “tenemos que vivir en penitencia y renovación permanente porque somos pecadores y, quizás, este mensaje de conversión no lo hemos recibido con suficiente humildad y realismo”.

También, respecto a la iniciación cristiana de los jóvenes ha considerado monseñor Sebastián que “nuestra pastoral ha tenido y sigue teniendo poco en cuenta la necesidad esencial de la conversión”. Además, ha situado como otro objetivo pendiente del Concilio “la primacía operativa de la comunidad cristiana bajo la presidencia del Obispo, la aceptación clara, abierta, confiada, alegre de la autoridad dentro de la Iglesia” .

“Seguirá siendo una verdadera profecía para la Iglesia muchos años”

Según monseñor Sebastián, el Concilio Vaticano II “fue una verdadera profecía para la vida de la Iglesia, lo sigue siendo y lo seguirá siendo durante muchos años” y, en este sentido, ha subrayado cómo “de muchas maneras y en muchas ocasiones” el papa Benedicto XVI “ha defendido el valor del Concilio Vaticano II y nos ha animado a asimilar y vivir el espíritu y la letra”.

El Prelado ha manifestado que “es evidente que el Papa está queriendo promover en la Iglesia una recuperación del Concilio en profundidad, como si quisiera decirnos `Amigos, es la hora de acercarnos al Concilio Vaticano II en profundidad, sin polémicas, sin personalismos, sin resistencias, para recibir sus intenciones básicas´”, entre las que monseñor Sebastián ha citado “fomentar la conversión desde una Iglesia que tiene que ser mas auténtica, más religiosa, más radicalmente evangélica”.

“La Iglesia no crece mimetizando al mundo sino volviendo a sus raíces”

La Iglesia “no crece mimetizando al mundo -haciéndose más democrática, más cibernética o más desenvuelta-, sino volviendo a sus raíces, acercándose a la comunidad apostólica y a la comunidad evangélica inicial, no sólo en la doctrina sino en la forma de vida”, ha indicado monseñor Sebastián, que ha mostrado su convencimiento de que “cuanto más cercana sea a las fuentes vivas de la fe, la Iglesia es más joven, tiene más capacidad tiene de interpelar y de atraer, de salvar la vida humana circundante”.

Al término de su disertación, monseñor Sebastián se ha mostrado convencido de que la convocatoria del Año de la Fe “nos ofrece la posibilidad de recibir las enseñanzas y disposiciones del Concilio Vaticano II con más serenidad y más profundidad”. Según el arzobispo emérito de Pamplona-Tudela, “ahora estamos en condiciones de entender mejor la intención profunda del Concilio en los planes de la providencia de Dios”.

“Valentía y claridad extraordinarias” del Papa al convocar el Año de la Fe

Monseñor Sebastián ha concluido elogiando la “valentía y claridad extraordinaria” del papa Benedicto XVI al convocar el Año de la Fe en unos momentos en los que en la sociedad “ya no podemos dar la fe por supuesta sino que la tenemos que situar como objetivo central y urgente de nuestro trabajo pastoral”. Al hacerlo en los 50 años del Concilio Vaticano II, Ia conmemoración “no puede ser puramente formal y transitoria”, sino que “el Papa nos pide que entremos en el corazón del Concilio, que lo asimilemos con fe y con humildad para que llegue a ser una verdadera renovación espiritual de la Iglesia, de los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos, en definitiva, que nos ayude a redescubrir la fe”. El Año de la Fe tiene que ser “tiempo de Concilio, es decir, tiempo de conversión, tiempo de renovación y tiempo de misión”, ha finalizado monseñor Sebastián. 

Con su conferencia, el arzobispo emérito de Pamplona-Tudela ha inaugurado el programa de formación permanente para sacerdotes de la Facultad de Teología de Valencia. La disertación de monseñor Sebastián, que se ha desarrollado en el salón de actos de la facultad, ha pretendido “conmemorar el 50 aniversario del inicio o apertura del Concilio en 1962”, según han indicado a la agencia AVAN fuentes de la facultad.

Tras la conferencia inaugural, que ha contado con la presencia del arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, el programa de formación permanente de la Facultad de Teología continuará el próximo 24 de octubre y se prolongará hasta el mes de diciembre en varias sesiones.

(Fotos: Alberto Sáiz)

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