Jornada Misionera del Domund

Mons. Ramón del Hoyo     Muy queridos fieles diocesanos:
 
     1. Todos los días del año deberíamos apoyar y orar por nuestros misioneros. Son los enviados por el Señor y la Iglesia a lugares, personas y culturas que aún no conocen a Cristo, ni su Evangelio. Este apoyo y recuerdo alcanza un sentido especial, cada año, en este Domingo Mundial de la Propagación de la Fe: DOMUND.
 
El tiempo y el esfuerzo de los misioneros y misioneras cubre un abanico muy variado:
 
 Ante todo, y sobre todo, se entregan para dar a conocer a Jesucristo y su Evangelio. Con palabras de Benedicto XVI este es “el servicio más valioso que la Iglesia puede prestar a la humanidad y a toda persona que busca las razones profundas para vivir en plenitud su existencia”. Sin embargo, junto a ese anuncio expreso y directo, dedican también su tiempo a la educación, están muy cerca de quienes sufren enfermedades, guerras y catástrofes, comparten la pobreza con los demás en grado con frecuencia heroico y ofrecen el don más valioso: sus vidas como testigos del amor de Dios a la humanidad, como otros cristos. 
 
Son ejemplos vivos para nosotros del mandato misionero de Jesús de Nazaret y nos interpelan porque también entre nosotros conviven personas que no conocen a Jesucristo o que, habiendo recibido el anuncio del Evangelio, lo han olvidado o abandonado.
 
     2. MISIONEROS DE LA FE. Este es el lema de Obras Misionales Pontificas para el Domund de este año, que guarda una relación directa con el Año de la Fe, que acabamos de comenzar, y el Mensaje del Papa, Benedicto XVI, para esta jornada.
 
“Necesitamos, nos exhorta el Santo Padre en este Mensaje, retomar el mismo fervor apostólico de los primeros comunidades cristianas, que, pequeñas e indefensas, fueron capaces de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido mediante su anuncio y testimonio” (n.3) 
 
Nos invita, asimismo, a que, en todos los planes pastorales y organizaciones diocesanas, se tenga muy presente la dimensión misionera en todos los sectores de la comunidad cristiana (cf. n.5), advirtiéndonos que “unode los obstáculos para el impulso de la evangelización es la crisis de fe, no sólo en el mundo occidental, sino en la mayor parte de la humanidad, que, no obstante, tiene hambre y sed de Dios…” (n.8)
 
En el claro y profundo Mensaje del Santo Padre quisiera destacar esta consigna directa que pone en nuestras manos:
 
  «La Iglesia debe ser consciente, en todas partes, de que el inmenso horizonte de su misión, la complejidad de la situación actual, requiere hoy nuevas formas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios” (Verbum Domini, 97). Esto exige, ante todo, una renovada adhesión de fe personal y comunitaria en el Evangelio de Jesucristo, “en un momento de cambio profundo como el que la humanidad está viviendo” (Porta Fidei, 8)” (n.7)
 
     3. La IGLESIA MISIONERA DE JAÉN es generosa en su colaboración económica, menos de personas en la misión, a la hora de apoyar la obra de la evangelización.
 
Agradezcamos y oremos por nuestros misioneros y misioneras y pongamos de relieve el resultado de la colecta del pasado año de 156.458,46 euros, entregados a Obras Misionales Pontificias. Tendríamos que sumar a esta cantidad otras ayudas enviadas directamente a proyectos misioneros desde la misma Delegación Episcopal de Misiones y otras entidades diocesanas, imposibles de contabilizar como sería de desear.
 
Hoy se percibe, cada vez con mayor claridad, que nuestra vocación misionera de bautizados no pueda quedar únicamente en orar y apoyar económicamente a la misión ad gentes, sino que exige implicarnos a fondo en el anuncio directo del Evangelio, especialmente a favor de los niños, adolescentes y jóvenes. Es la Nueva Evangelización.
 
Agradecemos un año más, con esta ocasión, la labor callada pero muy eficaz de la Delegación Episcopal de Misiones Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias, nos sólo por la coordinación de las Campañas misioneras a lo largo del curso pastoral, sino, sobre todo, por su interés a favor de la animación misionera en toda la Diócesis. Les invitamos a intensificar este camino, porque la mies es mucha y los misioneros pocos.
 
 Animo de forma especial a los sacerdotes para que, en sus respectivas parroquias y capellanías en comunidades, oren junto con sus fieles, informen y animen, como vienen haciéndolo de forma ejemplar, a favor de una generosa respuesta a favor de la misión.
 
Así se lo encomiendo de forma muy particular a las Comunidades Religiosas de Clausura, al tiempo que agradezco a todos su interés y colaboración en favor de la misión.
 
+ Ramón del Hoyo
Obispo de Jaén
Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.