Jesús enseña a evangelizar

Mons. Alfonso Milián     Iniciado ya el  Año de la Fe y en vísperas del Domund, que celebraremos el próximo domingo, me parece oportuno acercarnos al mejor evangelizador que  conocemos, Jesucristo, y detenernos en el proceso que sigue con la samaritana en el pozo de Jacob. El Papa hace referencia a esta escena, porque la samaritana es imagen del hombre actual que puede también llegar a sentir la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente.

Jesús llega al pozo de Jacob, en Samaría. Fatigado  por la caminata se sienta
junto al pozo, llega aquella mujer a buscar agua y se encuentra con Jesús. Sin reparar en los convencionalismos de la época, toma la iniciativa y dice a la mujer: «Dame de beber». Ella responde con poca amabilidad: «¿Cómo tú siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Jesús no responde con el mismo tono, sino que le habla con mansedumbre y desarma la irritación de la samaritana. El muro que la separa de Jesús se va derrumbando ante los buenos modos del Señor.

Una vez superada la primera dificultad, Jesús continúa: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú y el te daría agua viva».

Con ello suscita la curiosidad y el interés de la samaritana. Ella le dice: «Si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» El Señor aprovecha un atisbo de buena voluntad y continúa diciendo: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». Es entonces cuando la samaritana se da cuenta de que está ante alguien excepcional y termina diciendo: «Señor, dame esa agua».

Jesús da un golpe de timón a la conversación y le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». Ella contesta: «No tengo marido». Jesús entonces le hace caer en la cuenta de la vaciedad de su vida: «Tienes razón: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». 

La samaritana sorprendida, pero llena de gozo por el agua de la verdad y la fe
que está empezando a gustar, marcha al pueblo y dice a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». 
La samaritana ha pasado de su agresividad y prejuicios iniciales a anunciar el
gozoso encuentro que acaba de tener con el Mesías. Los de aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer, y cuando llegaron a verlo y le escucharon dijeron a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo». 

Este encuentro de Jesús con la samaritana puede ayudarnos a ver cómo acercar al pozo de la fe a personas descreídas o alejadas. Recordemos que estamos en el mes de las misiones y en el Año de la Fe.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Artículos
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.